¿Sufres por inflamación en el colon? Esta alternativa puede aliviarte

Aunque algunos especialistas insisten en que se trata de una opción antinatural y que no existen pruebas válidas sobre sus beneficios, miles de personas –especialmente en Estados Unidos– optan por esta terapia que promete eliminar toxinas del cuerpo, mejorar el tránsito intestinal y disminuir cefaleas o alergias.

Por: Carolina Palma Fuentealba

"Me diagnosticaron constipación severa hace unos meses. La alternativa médica era operarme y sacarme el colon, un colon inactivo que ya no cumplía su función normal. De hecho iba al baño cada diez días. No quería operarme, así es que busqué diferentes opciones y llegué a la hidroterapia de colon hace tres meses. Necesité cinco sesiones, aunque normalmente son tres, para desintoxicar el colon y el hígado. Comencé a ir al baño casi todos los días. A la semana empecé a ver cambios en mi cuerpo", así describe la diseñadora Sandra Rozas su acercamiento a esta terapia.

 

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Asegura que es indoloro, limpio, y que sólo se siente el abdomen llenándose de agua mientras la terapeuta hace un masaje en el estómago para ayudar a botar residuos. "No hay olor y ningún tipo de molestia. Después puedes ir a trabajar sin ningún problema. Me dijeron que lo ideal es hacerla cada seis meses. Yo lo recomiendo al 100%, porque te deshinchas de inmediato. Han pasado 3 meses, y voy cada tres días al baño. Volvería a hacerlo de todas maneras", confiesa Sandra.

Este tratamiento no es nuevo. Para nada. Se cuenta que en el Antiguo Egipto se realizaban lavativas para limpiar el cuerpo y el alma, y en Estados Unidos y algunos países de Europa son miles quienes lo hacen de forma anual, especialmente cuando ingresan a un centro de desintoxicación.

"Una máquina o una casa se ensucia y debemos limpiarla a fondo cada cierto tiempo. Pasa lo mismo con el cuerpo. Así como cada 6 meses deberíamos hacernos una limpieza dental profunda o ir al otorrino a limpiarnos los oídos, deberíamos limpiar el intestino grueso. El colon está diseñado para que el cuerpo encapsule lo que no le sirve, sea desecho de alimentos, drogas, alcohol, bacterias o medicamentos, para luego evacuarlo. Importante: aunque evacuemos todos los días, igual existe una capa que se junta, tal como en las cañerías se junta sarro", advierte Verónica Astorga, directora de Bio-Medicina Natural (biomedicinanatural.cl), centro que se especializa en desintoxicaciones.

Realiza este procedimiento hace más de 10 años, y desde su experiencia, cuando le toca un paciente con cáncer, fibromialgia, esclerosis múltiple, diabetes o lupus –básicamente enfermedades degenerativas– sabe que se encontrará con más desechos acumulados que el promedio de clientes. Es decir, entre mayores desechos acumulados, quedaríamos con mayor predisposición a sufrir enfermedades degenerativas.

La especialista –quien estudió Medicina Ortomolecular, Terapia Ayurvédica y se declara especialista en alimentación cruda– detalla que la gran mayoría de las pacientes necesita tres sesiones, y luego se recomienda una cada 6 meses para mejorar el movimiento peristáltico, el sistema inmunológico y evitar que las toxinas lleguen al torrente sanguíneo. "El desecho que se acumula en la zona intestinal empieza a producir toxinas y, a través de los capilares, suben al torrente sanguíneo y sobrecargan el sistema circulatorio. Por eso este tratamiento ayuda a quienes sufren de colesterol alto, de jaqueca crónica o alergia. Recordemos que la zona del colon es una fábrica que produce toxinas para el organismo las 24 horas del día".

No nos equivoquemos. La finalidad no es verse más flaca, aunque se produce desinflamación del cuerpo. "Las toxinas producen inflamación en articulaciones, sistema subcutáneo y otros órganos. Entonces, al eliminar toxinas del colon, las personas pueden notar que su ropa le queda un poco más holgada, porque te desinflamas por dentro y por fuera", puntualiza Astorga.

¿Cómo se realiza? Es completamente ambulatorio. En una sala de procedimiento te tiendes en una camilla y te introducen una cánula desechable por el ano muy delgada, de 2 centímetros de largo. Gracias a una pequeña presión se introduce agua en el intestino a una temperatura adecuada para esta zona. Mientras, la terapeuta realiza un masaje en el abdomen para acelerar el proceso y que el agua alcance a otros segmentos del colon. En definitiva, esta agua disuelve las heces pegadas por meses o años. Todo se elimina a través del aparato insertado y el paciente puede ver todo.

En este centro una sesión cuesta $40.000, y las tres recomendadas, $120.000. "En la primera sesión se van con sensación de liviandad; con la segunda se recupera el movimiento peristáltico –contracciones y relajaciones del tubo digestivo– y sienten alivio emocional, porque la zona intestinal guarda mucha toxina emocional; incluso se piensa que hay neuronas. Y en la tercera hay total recuperación del movimiento peristáltico que se había ido perdiendo con el tiempo, así es que van al baño todos los días", detalla.

Precauciones
Pero, ¿es realmente necesario realizar una limpieza de colon? El doctor Rodrigo Valderrama, gastroenterólogo de Clínica Alemana, argumenta en www.alemana.cl que no es una práctica que se justifique de acuerdo a los criterios médicos. "La idea de que las deposiciones intoxican es errada, hay un mito en torno a este tema. Lo cierto es que la producción de deposiciones es un acto fisiológico normal y muy complejo. De hecho, en este proceso se absorbe agua y vitaminas muy importantes para la salud. En el control de la evacuación están involucrados mecanismos neurológicos que aún no se conocen en muchos aspectos fundamentales", explica.

Además, agrega que "las limpiezas de colon frecuentes impiden la absorción de vitaminas y minerales, como selenio y zinc, esenciales en muchos procesos fisiológicos". Sin embargo, el gastroenterólogo aclara que hay casos específicos en que sí es necesario efectuarla, por ejemplo, antes de realizar algunos procedimientos que afectan al tubo digestivo.
En el mismo sentido, algunos expertos no la consideran una buena alternativa porque podría causar calambres intestinales, náuseas, insuficiencia renal o hepática. Por lo mismo, siempre conviene preguntarle a tu médico de cabecera su opinión, y si tu cuerpo está apto para este tipo de tratamiento. Por ejemplo, no se recomienda para quienes sufren de úlceras intestinales agudas o perforación intestinal, cirugías previas de colon, tumor canceroso del colon, hipertensión o hemorroides en fase aguda, confirma Rodrigo Valderrama.

Para Verónica lo más importante es ir sólo a lugares regulados por el Servicio Nacional de Salud, donde exista una sala de procedimiento controlada por profesionales del área de la salud. Además, no se puede hacer en embarazadas de más de tres meses o personas con sangramiento rectal.

Lo cierto es que no podemos apostar todo a un tratamiento. Finalmente, en la mayoría de los casos depende de nosotras la salud del intestino. Si comemos carnes rojas constantemente, muchos carbohidratos y tomamos alcohol no podemos esperar estar "limpias" por dentro. Quizás si preferimos alimentos saludables en porciones adecuadas, hacemos ejercicio –está comprobado que mejora la digestión– y dormimos bien, podemos equilibrar nuestra salud intestinal y lograr que nuestro cuerpo haga su trabajo y expulse lo que hace daño. El cuerpo es sabio. ¡Escuchémoslo! Si después de estos esfuerzos no lo logramos, conviene visitar a un especialista y analizar opciones como ésta.

"Este tratamiento ayuda a quienes sufren de colesterol alto, de jaqueca crónica o alergia. Recordemos que la zona del colon es una fábrica que produce toxinas para el organismo las 24 horas del día", asegura Verónica Astorga.