Señales que pueden evidenciar que sufres de depresión post parto

Te sientes mal, angustiada, deprimida y culpable, pero no entiendes por qué. No ignores estos síntomas.

Todas las mujeres hemos escuchado de ello, pero pocas saben realmente de qué se trata. Por una parte, está la falta de conversaciones sinceras en torno a este tema. Por otra, la insistencia de la sociedad de catalogarlo como algo tabú, que atribuye culpa a la madre.

Primero, hay que dejar claro que las personas no eligen deprimirse. No es algo que se pueda controlar y es justamente por eso que se considera una enfermedad grave: la persona necesita de ayuda profesional para sanarse.

Lo mismo ocurre en la depresión post parto: las madres sufren por ello y no están preparadas para experimentar esos síntomas en un momento que debería estar lleno de felicidad y amor.

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Los síntomas pueden variar de una mujer a otra: influyen antecedentes de salud mental, aunque eso no es un determinante. De hecho, según información proporcionada por la Asociación Americana del Embarazo, una madre puede desarrollar una depresión post parto incluso, un año después de haber tenido a su bebé.

Aunque es clave consultar con un especialista, si crees que puedes estar sufriendo de depresión post parto, puedes guiarte por algunos síntomas comunes en estos casos.

Cambios en el sueño y la alimentación

Sabemos que las nuevas madres tienen poco tiempo para descansar en los primeros meses y es natural que se sienta cansancio extremo. Sin embargo, un signo de depresión post parto es la incapacidad de conciliar el sueño, incluso si el bebé está descansando. La falta de apetito también puede ser una señal.

Sentimientos de culpabilidad

Te inunda un sentimiento de culpa inmenso, acompañado de ansiedad y angustia. Las nuevas madres también se sienten más culpables al darse cuenta de que sufren depresión post parto, porque pueden sentir presión de la pareja o el entorno más cercano.

Pensar constantemente que se es mala madre

Puede que te desvivas por tu bebé, que estés todo el día pendiente y a pesar de eso, estés constantemente angustiada por sentir que eres pésima madre. Aunque los demás digan lo contrario, tú lo sientes y no sabes por qué.

Rechazo a ocuparse del bebé

Este es el punto más doloroso. Muchas nuevas madres no se sienten capacitadas para amamantar y tampoco pueden controlar la necesidad de estar lejos de su hijo/a. A veces es angustia, otras miedo y pánico. Te sientes infeliz contigo y con tu bebé, sin explicación razonable.

Te sientes inútil

Estás criando a un ser humano y eso es valorable. Aún así, la depresión te hace creer que no estás haciendo nada útil. Junto con esto, pierdes interés en las cosas que antes de atraían, también en las personas que quieres.

Lo más importante, es que busques ayuda, porque este problema tiene solución. No tienes por qué sufrir este proceso sola, habla con tu pareja, familia y amigos, y pide ayuda. Eso no te hará mala madre, sino que todo lo contrario.