Si te cuesta meditar, considera este detalle que hará la diferencia

Lo has probado todo: mantras, ambientes perfectos, aplicaciones para meditar. ¿Qué está fallando?

“Ommmmmm, Ommmmmm”. ¿Conoces este mantra? Definitivamente, es uno de los más populares en el mundo de la meditación. Muchas personas han comenzado a practicar esta disciplina zen para mejorar su calidad de vida, pero querer hacerlo no te asegura que lo logres de un minuto a otro.

Sólo piensa que, generalmente, nuestra mente funciona al 1000%. Pensamientos que van y vienen, algunos quedan, otros se desvanecen: es un dialogo constante. Ahora, intenta callar ese diálogo. Es difícil.

Las que hemos intentado meditar podemos dar fe de ello, pero eso no es un impedimento para seguir tratando. ¿Qué cambios podemos hacer para conseguir ese estado de conciencia tan beneficioso?

La escritora Deven Hopp relata su experiencia en este artículo de Byrdie y cuando lo leímos, nos hizo bastante sentido lo que plantea.

Ella comienza el texto asegurando que “la meditación no es algo que se dé natural en ella” y que mientras todos los demás se concentran en la respiración en su clase de yoga, ella piensa en la lista de compras, en las reuniones que tiene pendiente y en proyectos relacionados a su trabajo. La ansiedad se manifiesta.

Después de probar alternativas, como practicar la meditación en “lugares zen” y de reconocer que lo más complejo realmente, es comenzar a hacerlo, ella descubrió la solución.

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blackyogis.tumblr.com

Primero, probó aplicaciones móviles con meditaciones guiadas, una técnica bastante efectiva. A pesar de ser útil para otros, ella no logró concentrarse al 100%. Lo que sí fue bueno, fue cambiar el horario de meditación.

En vez de levantarse, ir a la ducha y tomar desayuno, ella usó los primeros momentos del día para meditar. Nada de mirar el teléfono, de chequear correos electrónicos: su mañana era para meditar, y eso fue lo mejor que pudo hacer.

Deven Hopp asegura que fue más fácil y si lo pensamos, es bastante lógico. Por la mañana, estamos descansadas (si es que dormimos bien), tenemos la mente más fresca y una disposición distinta a la que traemos por la tarde o noche.

Puede ser que para algunos, la mañana no sea el mejor momento, pero si has intentado hacerlo en otros horarios y no te ha funcionado, quizás deberías probar conectarte contigo misma apenas despiertes.