Qué hacer si eres especialista en olvidar las cosas todos los días

¿Qué me dijiste? Déjame anotarlo primero.

“La memoria es como un músculo, tienes que ejercitarla”. Esa era la frase favorita de mis profesores. Cada vez que se me olvidaba hacer las tareas o firmar alguna comunicación, sabía que se venía el discurso.

Mi memoria no es de elefante, pero me defiendo. Conozco a otras personas que si pudieran dejar la cabeza en la casa, lo harían. Es terrible. De todas maneras, me encantaría tener mejor memoria, así no necesitaría escribir todo para que no se me olvide.

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Yo sé que no tienes ganas de ejercitar la memoria, menos si te dicen que es como un músculo porque te imaginas el dolor de piernas que te quedo el otro día después de dártelas de Madonna en el gimnasio.

Pero querida, en algún momento vas a tener que poner a trabajar la capacidad para recordar. Mientras que decides cómo lo harás, puedes probar con estas alternativas para que tu memoria sea más digna.

Come salmón

Los dulces, pasteles y papas fritas no te va a ayudar a tener mejor memoria, aunque tu cerebro te trate de convencer de que es lo que necesitas siempre, todos los días. El salmón es muy bueno para este objetivo: contiene omega-3, ácidos grasos que contribuyen a mejorar el ánimo, las funciones cognitivas del cerebro y la memoria.

Duerme bien

Una de las primeras funciones que se ven deterioradas cuando duermes poco es la capacidad de recordar cosas. Como estás en “piloto automático” por la falta de sueño, tu cerebro está como sedado. ¿Has sentido que tienes tanto sueño que pareces borracha? Son tus funciones cognitivas, que tampoco funcionan bien cuando bebes alcohol.

Expresa verbalmente las cosas que tienes que recordar

Cuando hablamos, es más fácil acudir a la memoria auditiva. Si confías demasiado en tu lápiz y agenda, haz el ejercicio de hablar las cosas que necesitas recordar. Tu cerebro notará la diferencia y trabajará para codificar esa información de otra forma.

Un estudio publicado en el Journal of Experimental Psychology lo reafirma: cuando expresamos en voz alta, el cerebro crea un vínculo entre la propia reproducción de las palabras. Es un recuerdo de ti misma hablando sobre lo que quieres recordar. Por eso hay personas que pueden recordar y aprender más cuando estudian en voz alta.