La conexión entre dormir mal y las ganas de comer comida chatarra

Según una investigación desarrollada en la Clínica Mayo de Estados Unidos, existe una conexión entre el mal dormir y el consumo de este tipo de alimentos.

Te despiertas en mitad de la noche, no puedes conciliar el sueño y lo único que piensas es preparar un sándwich que, por supuesto, no tiene nada de saludable.

Puede ser una situación aislada pero, según los investigadores de la Clínica Mayo de Estados Unidos, una mala calidad del sueño incide en el consumo de comida chatarra.

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© Live science

El estudio publicado en la revista American Journal of Clinical Nutrition intentó cuantificar el efecto del sueño ineficaz y la ingesta calórica. Se descubrió que los sujetos que fueron privados de sueño en el estudio consumen 500 calorías más que las personas con sueño normal. Si se mantiene esta ingesta de calorías, el alza de peso es inminente en tan sólo semanas.

¿Podría ser el mal dormir la razón de la grave crisis de obesidad que afecta a Estados Unidos? Los investigadores indican que puede ser una de las tantas causas del sobrepeso.

Según los científicos, la falta de sueño altera las hormonas que regulan el apetito. Parece ser que cuando las personas no tienen un sueño reparador están constantemente con una sensación de hambre y nunca están satisfechos. ¿El resultado? Se termina consumiendo calorías innecesarias.

Además, la falta de sueño afecta las decisiones a la hora de elegir los alimentos. Imágenes por resonancia magnética funcional han puesto de manifiesto que las actividades en un cerebro cansado se correlacionan con ciertos antojos de alimentos. Así que no sólo se consumen calorías innecesarias, sino que también se suele elegir alimentos que no aportan nutrientes, como es el caso de la comida chatarra.

Por otra parte, el no poder conciliar el sueño afecta la fuerza de voluntad y se cede a las tentaciones, a pesar de que se sabe que hay ciertas situaciones que nos hacen mal, como por ejemplo, repetir un pedazo de pastel.

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Otra situación que hay que considerar es que no todo sueño es igual. Puedes estar en la cama durante las siete a nueve horas recomendadas por noche, pero si tu sueño es interrumpido en varias ocasiones por animales domésticos, ronquidos de su pareja, el celular o la televisión, eso afecta la calidad del descanso.

Lo mismo ocurre si se consume mucha cafeína o alcohol, o también los elementos que rodean el sueño, como por ejemplo, dormir en un colchón o almohada deficiente o en una habitación muy fría o cálida.

Sin duda, hay muchos factores que afectan nuestra calidad de vida. Además de comer saludable, también nos debemos preocupar de descansar adecuadamente en la noche.