Salud

Carnes procesadas: todo lo que necesitas saber sobre ellas

El reciente estudio publicado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) causó alarma en todas las personas que nos preocupamos de la alimentación y la vida saludable. En él, se alerta sobre el peligro de desarrollar cáncer producto del consumo frecuente de carnes rojas procesadas.

Por María José Jara, Nutricionista y Coordinadora de Extensión de la Escuela de Nutrición y Dietética U. Mayor.

En su investigación, la agencia ubicó a las carnes procesadas en su lista Grupo 1, junto a los químicos más cancerígenos, como el tabaco, el asbesto y a las emisiones de diésel, sobre los que existe "suficiente evidencia" de su potencial cancerígeno.

Como nutricionista pienso que el problema no es que ahora sepamos que las carnes procesadas están en una lista de cancerígenos: el verdadero problema es que no se le comunica a la población cuáles son las carnes procesadas y en qué cantidades y frecuencia de consumo se vuelven peligrosas. Por otra parte, muchos cánceres han sido asociados al consumo de distintos alimentos, pero lo cierto es que en su manifestación también influyen factores genéticos y ambientales distintos a la alimentación. Lo que quiero decir con esto es que lo importante es tomar conciencia de que la alimentación saludable se puede transformar en un factor de prevención de este tipo de enfermedades.

Las carnes procesadas son aquellas que se han sometido a transformaciones por medio del salado, curado, fermentado, ahumado u otros procesos, con el fin de mejorar su vida útil, su conservación o su sabor. Dentro de estas carnes procesadas se encuentran todos los embutidos, hamburguesas, longanizas, salchichas, jamones, salames, etc. La mayoría de las carnes procesadas contienen carne de cerdo o de vacuno, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves, menudencias o subproductos cárnicos tales como cartílagos o sangre.

No debemos olvidar que las "carnes procesadas", además, aportan mucho sodio y grasas saturadas, que son dañinos para la salud y que se han visto implicados en muchas otras patologías además del cáncer, entre ellas la hipertensión, obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Sin duda, el consumo desmedido de carnes procesadas será dañino para la salud, como lo es cualquier hábito en exceso. Si hacemos un recordatorio de lo que comimos la semana pasada, probablemente hubo varias porciones de carnes procesadas y ni hablar de nuestros hijos, que cada día consumen más comida rápida, cuya base es la carne procesada y las grasas.

Lo que debemos hacer es disminuir el consumo de estos productos procesados a una vez cada 15 días y preferir alimentarnos con productos naturales.

La recomendación de consumo de carnes rojas es de 2 veces a la semana, carnes blancas (pollo, pavo) 2 veces por semana, pescado 2 a 3 veces por semana y huevos todos los días. También debemos respetar la porción de las carnes que es alrededor de 100 gramos.

Acompañar el consumo de carnes con verduras, frutas y cereales integrales mejorará aún más nuestra salud, ya que estaremos aportando a nuestro organismo fibra y antioxidantes, nutrientes protectores contra el cáncer. Realizar actividad física regularmente también es un factor protector contra el cáncer.

Recordemos que una alimentación variada y equilibrada, que incluya todos los alimentos en las porciones justas es la mejor opción para mantenernos saludables. No olvidemos que no hay alimentos buenos ni malos: en la dosis está el veneno.