Trasplante de útero como opción para la maternidad

A finales de 2014, el equipo de médicos a cargo de esta intervención comunicó el nacimiento del primer bebé gestado en un útero trasplantado.

Hace un poco más de un año, el ginecólogo Mats Brännström y su equipo médico llevaron a cabo el primer trasplante de útero de la historia. El proyecto se venía desarrollando desde 2009, pero fue recién en 2014 que estos especialistas presenciaron el nacimiento de un bebé luego de esta intervención.

La mujer de nacionalidad sueca nació sin útero por un problema congénito y ante esta gran oportunidad, una amiga le donó este órgano para que pudiera ser madre.

Todo el tiempo de investigación permitió que el equipo médico a cargo del trasplante lograra hacerlo con éxito, y el resultado de todo esto fue un niño sano y una madre muy feliz.

Dos meses después de este gran acontecimiento, Brännström anunció que ya se habían realizado dos partos más producto de un trasplante de útero, y en estos casos, la donación fue hecha por la madre de cada una de las mujeres que dieron a luz, lo que da más posibilidades de compatibilidad y éxito del tratamiento.

A pesar de que la idea ha sido exitosa, todavía queda tiempo para que esta técnica se pueda implementar en más países del mundo. Como se detalla en un artículo de El Mundo publicado en abril de este año, los especialistas estiman que recién en 2017 se podría hacer trasplantes de útero de forma más masiva.

cesariana.jpg

© El Sol de la Florida

Mats Brännström viajó a España en abril para participar en el VI Congreso IVI sobre Medicina Reproductiva y en esa ocasión, compartió con los asistentes sus predicciones acerca de esta nueva opción que entrega la medicina reproductiva.

En el artículo citado párrafos anteriores, se cita alguna de las declaraciones del ginecólogo en relación a las pruebas que se hicieron en Arabia Saudita y Turquía, antes de que el primer trasplante fuera exitoso:

Creo que no fueron éticos, porque no se había investigado lo suficiente. Esto ni en Suecia ni en España se hubiera permitido, pero también nos ha servido para aprender cosas, sobre todo qué es lo que no debíamos hacer.

El aspecto ético tiene gran protagonismo en este tema; los médicos estarían evaluando la posibilidad de que los úteros donados provengan de cadáveres, y han surgido discusiones sobre las pruebas médicas experimentales mencionadas anteriormente.

Por ahora, Mats Brännström y su equipo consideran ampliar esta iniciativa, aunque afirman que la intervención tendría que ser financiada por la propia paciente y no por los sistemas de salud pública.