Chequeos médicos que deberíamos hacernos desde los 25 años

Además de cuidarnos y tener una vida sana, tenemos que ser responsables y prestar atención a las señales que nos da nuestro cuerpo.

Tener una buena salud es muy importante para vivir a plenitud. Cuando algo comienza a fallar, no sólo lo sentimos físicamente, sino que además, el dolor y las molestias pueden afectar la calidad de vida y la salud emocional.

Es por eso que debemos preocuparnos de nosotras mismas y escuchar las señales que nos da nuestro cuerpo. Si las ignoramos, podemos tener problemas más graves a futuro y la idea, es evitarlos en la mayor medida posible.

Por lo general, los médicos aconsejan que las mujeres comencemos a preocuparnos un poco más de nuestra salud desde los 25 años. A pesar de que a esa edad somos jóvenes, los chequeos médicos oportunos pueden determinar cómo será la calidad de vida en cinco o diez años más.

Si sabes que tienes antecedentes de algunas enfermedades o has tenido problemas de salud anteriormente, es muy importante que te controles todos los años para estar sana y fuerte.

Salud sexual y reproductiva

Es uno de los ítems más importantes, sobre todo para mujeres jóvenes y sexualmente activas. No sólo es importante hacerse chequeos ginecológicos, sino que también, exámenes que puedan alertar sobre tumores o células cancerígenas.

Corazón y presión arterial

Las mujeres tenemos más riesgos que los hombres en este sentido y es esencial que pongamos atención a la salud del corazón.  La calidad de vida influye mucho en este tipo de problemas y los buenos hábitos pueden prevenir problemas de presión y colesterol.

Cambios y condiciones en la piel

Con la edad, la piel comienza a evidenciar el paso de los años y el efecto de las toxinas del medio ambiente. Más allá del envejecimiento natural, debemos prestar atención a manchas, lunares u otros problemas y consultar con un dermatólogo si creemos que hay algo extraño.

Salud emocional

Aunque este punto se aplica a cualquier edad, a medida que las mujeres vamos creciendo y adquiriendo más responsabilidades, podemos ser un poco más vulnerables al estrés y las tensiones. No hay que avergonzarse por pedir ayuda, al contrario, eso demuestra que te preocupas por ti misma y que quieres enfrentar tus problemas.