Cómo empezar a meditar y hacerlo más fácil

Aunque no lo creas, aprender a estar en silencio y concentrarse en uno mismo es todo un reto. Hazlo más fácil con estos tips.

Meditar va más allá de quedarse quieto y hacer de cuenta que no existe nada afuera. Es una disciplina que toma mucho tiempo llegar a dominar, por eso la regla número uno es no desesperarse.

Si decidiste iniciar en eso, seguramente pasas por un momento de ansiedad y piensas “¿cómo es posible poner mi mente en blanco?” Uno de los mitos más graves de la meditación es obligarte a dejar de pensar. Se trata de relajarte y concentrarte en tu respiración. ¿Sabes cómo hacerlo más fácil? Sigue leyendo.

  • Para empezar, el lugar en donde te encuentres es básico. Procura que sea un espacio blanco, en donde te sientas en paz y no seas interrumpido. Se siente horrible estar en plena meditación y que de pronto alguien toque la puerta o haga mucho ruido.
  • Elige la postura adecuada, muchos dicen que hacerlo acostado no es buena idea, pero si te sientes cómoda y puedes mantenerte despierta la mayor parte del tiempo (porque seguramente las primeras veces te vas a dormir), entonces adelante.
  • Existen meditaciones guiadas que facilitan el proceso. Hay de varios temas, desde sanar una herida emocional, hasta mejorar la autoestima. Tómate el tiempo para elegir la que más te guste.
  • Lee sobre los beneficios de la meditación para motivarte todo el tiempo y que no lo veas como algo que tienes que hacer, sino como algo que te gusta.
  • Cuando vayas a tener una sesión de meditación procura mantenerte alerta. Es decir, no tomes ni comas demasiado antes. La digestión te mantiene fuera de foco porque toda tu energía estará puesta en la absorción de los nutrientes y descomposición de la comida.
  • Típico que empiezas a hacer la meditación y la ropa no te ayuda. Trata de utilizar ropa cómoda o de plano en ropa interior al momento de meditar.
  • Apaga el celular, nada de mantenerlo en silencio ni en vibrador. Sólo apágalo. Regálate 30 minutos y haz un esfuerzo por desconectarte de todo.
  • Prende una vela, un incienso y pon música ambiental. En caso de que decidas empezar con la meditación guiada, éstas ya incluyen musicalización.
  • Ubícate en un lugar con luz bajita. Es importante que no estés en una habitación muy iluminada, pero tampoco a oscuras.

Durante la meditación

  1. Ya estás cómoda y en tu posición. Empieza respirando profundamente.
  2. Hazlo todas las veces necesarias hasta que te acostumbres a esas respiraciones. Concéntrate cien por ciento en ellas.
  3. En el transcurso, pensarás en mil cosas, pero no intentes evadirlas. La idea es recibir y dejar ir.
  4. No seas dura contigo, al principio no será fácil. Si te enfocas en el para qué, acelerarás el proceso.
  5. Deja la expectativa a un lado. Uno de los principios de la meditación es el “aquí y ahora”, lo que viene después no existe, así que no gastes energía en ello.

Lo más importante: hazlo diario. El tiempo que le inviertas es inversamente proporcional a los resultados que obtendrás. Entre más tiempo lo practiques, más rápido alcanzarás ese estado mental que tanto buscas.