Lo que una buena almohada puede hacer por ti

Es la clave para una buena noche de sueño y para reponer las energías necesarias para enfrentar un nuevo día.

Dormir con una almohada en mal estado es lo mismo que usar zapatos una talla más chica; tu cuello y espalda pueden sufrir las consecuencias si duermes siempre con esa almohada, al igual que tus pies lo harían si caminas con unos tacones que te aprietan.

Cuando dormimos, nuestro cuerpo se recupera del cansancio del día y repone las energías para trabajar al 100% la mañana siguiente. Sin embargo, una almohada en mal estado puede intervenir todo ese proceso y perjudicar nuestro descanso.

Así como los zapatos son tu apoyo para moverte durante el día, la almohada es el soporte de tu cuello y cabeza en la noche. Si está gastada, demasiado plana y es incómoda, vas a tener dolor de cuello y cabeza, problemas que incluso se pueden convertir en patologías crónicas.

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© Wee Bee Dreaming

La clave es encontrar una almohada que no sea demasiado prominente, pero que de todas formas, asegure tus vértebras cervicales y dorsales. Como se explica en el portal iMujer, lo ideal es que al dormir, tus vértebras estén en el mismo ángulo que cuando estás de pie, sin alteraciones o torceduras perjudiciales.

Si notas que amaneces con tensión en el cuello o en la mandíbula, dolor de espalda o de cabeza, es hora de que compres una nueva almohada. El descanso es sagrado, y los implementos que usas para dormir deben ser igual de importantes.

Considera que durante el día, nuestro cuello y hombros deben sostener el peso de la cabeza, y cuando nos acostamos, ellos pueden descansar y relajarse sin tener que cargar con ese peso.