La Mamografía es clave en el diagnóstico precoz del cáncer de mama

“Entre 1978 y 1981 la mitad de las mujeres que se sometían a una cirugía recibía una mastectomía radical, en que se saca toda la mama, mientras que entre 2001 y 2004 este porcentaje bajó al 20%”, declara la doctora Claudia Carvajal

Un estudio realizado por médicos chilenos concluyó que la progresiva introducción de las mamografías en el país, en un período de 25 años, se ha asociado a un aumento en el diagnóstico precoz del cáncer de mama, con tumores cada vez menos avanzados.

La investigación, efectuada entre 2012 y 2013 por un equipo de la Clínica IRAM, compuesto por los médicos Claudia Carvajal, Verónica López y Moisés Russo, y el doctor Manuel Gallardo, de la Clínica Santa María, fue premiada con el tercer lugar entre más de 50 trabajos en el XI Congreso Chileno de Mastología que se realizó en Punta Arenas. El jurado que seleccionó y evaluó los estudios estuvo compuesto por reconocidos especialistas de Estados Unidos, Italia y Brasil.

El trabajo consistió en analizar a 1.204 pacientes portadoras de cáncer de mama que recibieron irradiación post-operatoria con intención curativa en dos períodos históricos distintos en la Clínica IRAM: El primer período (A) coincide con la introducción de la mamografía y la cirugía conservadora en Chile e incluyó a 223 pacientes de enero de 1978 a diciembre de 1981. El segundo período (B) incluyó a 981 pacientes, de enero de 2001 a diciembre de 2004, manejadas con los estándares actuales.

Las variables analizadas, según explica la doctora Claudia Carvajal, fueron “la forma de sospecha, si fue por imagen o palpación; el tiempo entre la sospecha y la confirmación diagnóstica por biopsia; el tipo de cirugía, radical o conservadora; la histología, si se trataba de un pre cáncer o un cáncer infiltrante, y el tamaño tumoral”. Estos datos fueron obtenidos de las fichas clínicas de las pacientes y analizados con pruebas exactas de Fisher y test de Mann-Whitney con STATA 12.

Resultados

En el análisis se observó que en período B versus el A el diagnóstico de cáncer de mama por sospecha mamográfica tuvo un aumento absoluto del 39.8% (de 0.5 a 40.3%). Según la doctora Carvajal, “en el período A las mujeres casi no se hacían mamografías y todas llegaban al centro porque se habían palpado algo, mientras en el período B un 50% de las pacientes se había palpado la lesión, en 40% de los casos la mamografía había detectado un tumor y en 10% fue el médico quien lo detectó durante el examen físico”.

Respecto del tiempo entre la sospecha y el diagnóstico, este se redujo de 14 a 7 semanas entre ambos períodos.

Asimismo, en el período investigado se redujo la proporción de tumores mayores a 2 cm de 61% a 45%, se triplicó la proporción de carcinoma ductal in situ (pre cáncer) de 6% a 18% y se produjo un aumento absoluto del 28% en el uso de cirugía conservadora (de 51% a 79%).

En relación a este último punto, la doctora Carvajal señala que entre 1978 y 1981 la mitad de las mujeres que se sometían a una cirugía recibía una mastectomía radical, en que se saca toda la mama, mientras que entre 2001 y 2004 este porcentaje bajó al 20% y una gran mayoría de pacientes “recibió cirugías pequeñas, donde el médico sólo remueve el tumor y obtiene un resultado cosméticamente más favorable, tras lo cual la radioterapia permite tratar y preservar la mama”.

Avances

“El estudio evidencia -señala la profesional- que la forma de enfrentar el cáncer evolucionó en el último cuarto del siglo XX, pasando del hallazgo de una lesión palpable como sospecha diagnóstica a la mamografía, y desde el tratamiento exclusivo con cirugía radical al uso de una cirugía conservadora más radioterapia, con todos los beneficios que ello conlleva”.

Agrega que ya existía evidencia internacional sobre estas asociaciones, “pero en Chile nunca se había hecho una investigación homóloga, y para eso tomamos una muestra representativa y vimos cómo se había generado este cambio en nuestros pacientes”.

Según la doctora Carvajal, “cuando se ofrecía sólo mastectomía radical, la mujer tendía a estar más tiempo en negación y evitaba la consulta médica, mientras que en el escenario actual se le ofrece una mamografía para buscar esa enfermedad que nadie quiere tener, pero con una moneda de cambio que es hallar un tumor pequeño y obtener un resultado cosmético mejor y un tratamiento menos radical”.

Sin embargo, señala que aún queda mucho por hacer, ya que si bien “hoy existe la cultura de que si se nota algo raro en la mama la mujer consulta precozmente a su ginecólogo o en el consultorio, hay muchas chilenas que tienen poca información, viven en lugares aislados y no cuentan con una red de diagnóstico cercana”.