¿Comer sano es tu obsesión?

Comer saludable requiere tener una buena conciencia nutricional, pero, ¿qué pasa cuando llega al extremo?

Toda chica que haya intentado hacer una dieta ha pasado por la angustia de sentir que tiene que contar las calorías, medir mejor sus porciones, reducir el consumo de azúcar y bajarle al refresco.

Las educativas visitas al nutriólogo, siempre terminan por hacerme sentir que no sé nada sobre la buena alimentación y que, en realidad es algo en lo que debería pensar más. Algunas veces he sentido tanta ansiedad por no poder balancear bien un desayuno, que he terminado por omitirlo.

No creo ser la única víctima de este estrés. Siempre que lo siento, tengo tres opciones: dejar que me domine el pánico, decidir mandar la dieta a volar, o tratar de mediar entre la ansiedad y la comida que se encuentra disponible.

Este tipo de problemas puede convertirse en un desorden alimenticio recién nombrado como  ortorexia, que es llevar una alimentación sana al extremo. Que comienza de forma sencilla, desechando ciertas comidas por ejemplo la carne, el huevo, el azúcar, lácteos y grasas.

En su forma avanzada, una persona con este problema, puede incluso dejar de frecuentar a sus amigos y familiares. Tiene sentido, ya que muchas formas de reuniones sociales incluyen alimentos, y muchos no tan saludables como a las personas obsesionadas con comer saludable les gustaría.

Así que, para evitarse la tortura de salir con sus amigos y ser tentados a comer alimentos que no encajan en su plan, se aíslan.

Lo sorprendente es que, aunque no tiene mucho de haber sido bautizado, según la OMS (Organización mundial de la salud), ya afecta al 28% de la población de los países occidentales. Y, ¿en verdad nos sorprende que la mayor parte de sus víctimas sean mujeres y adolescentes?

Los peores casos de ortorexia, además de estar aislados de sus seres queridos, pasan alrededor de tres horas al día planificando sus comidas, midiendo y pesando las porciones, calculando las cantidades exactas y comparando entre unos y otros grupos alimenticios.

¡Olvidan el placer de comer!

Nada, ni siquiera comer saludable, es bueno en exceso. Si te vas a preocupar más por la calidad de lo que comes que por disfrutar cada bocado, te estás perdiendo una parte muy importante de la vida.

Si bien es cierto que lo ideal es tener una alimentación balanceada, siempre va a haber momentos en los que se perderá el balance. Quizás porque tienes una comida familiar, o porque estás de viaje y no quieres perderte de las delicias gastronómicas del lugar.

Si eres consciente de este factor, puedes traducir tus hábitos alimenticios saludables en tomar la rebanada más delgada del pastel de cumpleaños, o de no comer de más, y por supuesto, tomar agua natural para tener un mejor control del azúcar que consumes.

¡No te angusties! Y disfruta de cada bocado.