Malos hábitos típicos del verano

(cc) Anthony Citrano

Es común que en verano comamos a cualquier hora y durmamos muy poco. Es entretenido porque nos sentimos con la libertad de hacer cosas que durante el año no podemos, como almorzar a las seis de la tarde después de un día de playa o dormirnos a las siete de la mañana y despertar para cenar saltándonos el desayuno o el almuerzo.

Pero todo en exceso es malo. El desorden alimenticio y de sueño puede provocarnos enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y cáncer. Esto sucede porque provocamos mutaciones genéticas y hacemos que nuestros genes no funcionen cuando deberían.

La cantidad de horas que dormimos y el momento del día en que comemos forman parte de nuestra biología y si la rompemos provocamos estrés metabólico que favorece estas enfermedades y cambios en nuestro estado de ánimo.

También es típico que comemos alimentos con muchas calorías,  porque nos relajamos y son más fáciles y rápidos de conseguir aveces sin necesidad de cocinar: pizzas, hamburguesas, papas fritas, chocolates, etc.

Si comemos bien y dormimos las horas suficientes, seremos más longevos. Es mucho mejor hacer las comidas principales a comer algo rápido y con exceso de grasa y azúcar.

Consejos

No hay por qué dejar de pasarlo bien en las vacaciones, sólo tenemos que ordenarnos un poco. Comer las cuatro comidas al día es poco probable que ocurra en el verano, pero sí podemos tomar un buen desayudo todos los días y nunca saltárnoslo porque es la principal comida del día y tratar que sea en la mañana, no a las tres de la tarde, después podemos seguir durmiendo.

También es importante almorzar, para que no desfallezcamos a medio día. La merienda y la cena no es necesario hacer las dos, podemos elegir una. Generalmente en las vacaciones hacemos once-comida (juntar estas dos comidas en una), también sirve.

Lo recomendado es dormir ocho horas diarias, es lo más sano. Como es seguro que no sucederá eso en las vacaciones, les aconsejo dejar el fin de semana para desvelarse y en la semana dormir más, no importa que no sean ocho horas exactas, pero trata que sean al menos seis, para que el cuerpo funcione bien al otro día.

No es bueno dormir todo el día tampoco, porque nos saltamos muchas comidas y amanecemos más cansados porque estuvimos en ayuna mucho tiempo.

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