Estilo de Vida

La compleja labor de ser madre

Columna de Daniela Droz

En días recientes, por motivos de trabajo, tuve que despegarme por más de 10 días de mi hijo. Creí que iba a desmayar. No recuerdo haberme separado de él por tanto tiempo en los cuatro (4) hermosos años que está próximo a cumplir.

A veces, me vuelve loquita, ya sea porque saca a pasear el carácter fuerte heredado por ambos lados (entiéndase mami y papi) o porque se activa la “mamitis” y no me suelta, pero es increíble cómo esa conexión entre nosotros cada día es más fuerte y ya no podemos estar lejos el uno del otro. ¡Wao, qué falta nos hacen nuestros hijos! Cuando no han llegado, vivimos relax y felices, pero cuando llegan, ya no imaginamos la vida sin ellos.

Esto de ser madre es tan complejo. Es un descubrimiento constante, porque cuando crees que ya le agarraste el truco, descubres que te faltan varios malabares que aprender para poder mantener el equilibrio necesario para poder disfrutar cada etapa y cada proceso.

Como muchos padres, he perdido la paciencia un sinnúmero de veces y luego me siento “terrible”. Sí, porque la palabra que utilizo en casa o en la calle no la puedo escribir en este medio. El punto es que me he sentido F, de Fatal, y me echo culpas y me hago mil preguntas.

He comprendido que se trata de ir día a día, de ir conociéndonos, de ser cada día más paciente, ignorar cosas que son parte de su proceso de estudiarme, que tal vez me ponen grave porque siento que me falta el respeto, pero que pasarán y mejorarán según lo maneje, porque la adulta soy yo. Entonces, me toca a mí estudiar a mi hijo más a fondo para descubrir sus verdaderas necesidades y trabajar para suplirle las herramientas que necesita para ser feliz y formarse. El amor que siento hacia “Mi Peludo” es más fuerte que cualquier rabieta que le dé. Mi amor por mi Kennito me hace ser mejor cada día, me reta a esforzarme por escucharlo cuando él lo necesita y cargarlo cuando extiende sus brazos, porque un día ya no necesitará de mis “carguetes”. Nuestros hijos…nuestro mayor reto… nuestros Maestros.