El placer también es un derecho y un deber ¡Defiéndelo!

Que nuestra vida sexual sea buena depende fundamentalmente de nosotras y de nuestra capacidad de saber lo que nos gusta, porque el gran error es pensar que los hombres tienen esa obligación.

La vida sexual femenina sigue siendo una incógnita. Pocas veces nos abrimos para conversar de este aspecto y, en muchos casos, sobre todo después de varios años con la misma pareja, deja de ser “tema”, llevado a una vida muy plana donde se busca más el placer masculino que el propio.

El placer se asentó en la mujer hace 50 años a propósito del anticonceptivo, “pero aún la misma mujer no es capaz de tomar el placer para sí y espera que se lo dé el hombre. La proporción de mujeres que se masturba es mucho menor que los hombres, la proporción que disfruta sus genitales y el placer en ellos es muy inferior a los hombres”, señala el doctor Christian Thomas, del Centro de Sexualidad de Chile (Cesch). El clítoris es un órgano de una exclusividad casi única en las especies animales, y no lo usamos. ¿Para qué está entonces?… ¿Sabías que el clítoris no tiene otra función que dar placer? Pocas lo toca, conocen o miran. “Es increíble que eso ocurra. Es como si no usáramos el oído para escuchar. No se entendería porqué, salvo porque el placer pone en peligro a la sociedad, o al menos eso nos han hecho creer”, agrega.

En síntesis, somos distintos y durante milenios ocupamos roles: la mujer se ha dedicado a compartir y los hombres no. El gran punto es que dar placer no se aprende del día a la noche. Aun no está tan arraigado.
¿Hablas de sexo con tu pareja? ¿Qué sabes de lo que te da o no placer? Probablemente no sea una respuesta tan clara, y eso no es culpa de un mal amante, sino de nuestra incapacidad de conocernos. Hoy las amenazas más potentes a la vida sexual femenina vienen de la propia mujer, a que masculinicemos nuestra conducta y nos pongamos en la misma posición sexual del hombre, sin construir diferencias.

El “drama” masculino

Evidentemente los cambios y el hecho de hemos intentado mejorar la vida íntima ha generado un problema en los hombres. “Hoy los más jóvenes ven a la mujer como una amenaza a su funcionamiento sexual, porque no saben qué hacer con los nuevos roles”, explica Thomas. La cada vez más común falta de deseo en los hombre jóvenes habla de lo difícil que es enfrentar lo desconocido y lo monstruosa que puede entenderse a la mujer.

¿Qué hacemos?

El punto de partida para una sexualidad feliz es solucionar los traumas de infancia. En un país como el nuestro, donde un gran porcentaje de los infantes han sido abusados sicológica, sexual o físicamente, se hace difícil vivir una sexualidad feliz. ¿El paso siguiente?

* Identificarse con madres más sanamente eróticas.

* Luego entender que el padre, el modelo de hombre, no falle como falla hoy.

* Luego conocerse a sí misma.

Si bien es una excelente entretención, los juguetes sexuales son un complemento, no una solución. Adornan y enriquecen la vida sexual, pero no la solucionan. ¿Entonces? A terapia se debería ir siempre. “Tener una buena o mejor vida de pareja es un trabajo diario. No es firmar una libreta y ya. Necesita confianza, proyectos en común, admiración mutua, complicidad de pareja, y no sólo de padres y lealtad con el otro/a. El amor se sostiene en el estilo de relación de pareja, y no al revés. Ningún amor puede sostener un mal estilo de relación. Por tanto no es el amor el que mantiene a las parejas, sino el cómo se relacionan, y eso se construye con esfuerzo, dedicación, y día a día”.

 

Alerta

La realidad es que la pareja que escogemos repite muchísimas veces patrones de cómo fuiste cuidada de niña, y si pensamos que en Chile el 50% de los niños tienen problemas de vínculos en la infancia y descuido, entonces, vamos a tener muchas parejas con problemas. Y graves. Eso lleva a problemas de comunicación; la comunicación se construye con espacios de intimidad. En Chile la intimidad es mala porque en nuestras familias no hay intimidad. Hay control y obediencia, pero poca confianza y complicidad. Creemos que decirle a la pareja lo que necesitamos implica que el otro o la otra obedezca y lo haga. Eso no es así. Decirlo es una cosa muy importante, pero otra cosa es que eso ocurra. Pero decirlo o tener la posibilidad de decirlo, es básico. Ahora bien, ¿qué le puedes pedir a un hombre si no sabes lo que quieres?
Fuente:@chrissexdoc