Estas son las típicas discusiones y creencias que "matan" las relaciones ¡No hacer!

Después de escuchar distintas realidades en su consulta y en programas de televisión –donde es panelista de programas y fuente frecuente de consulta-, el sicólogo Edmundo Campusano decidió escribir "En voz alta", un libro práctico para solucionar problemas concretos, incluidos, los desacuerdos más comunes de pareja.

Por: Carolina Palma F.

Escapar de las trampas mentales, la búsqueda de la felicidad, el miedo a vivir, la angustia por el futuro, la depresión, el sentido de vivir en pareja, el amor, el sexo, la separación, los hijos, son los temas que trata el destacado sicólogo Edmundo Campusano, en su libro "En voz alta"; que se encuentra en todas las librerías del país.

"Trabajo desde la sicología con un enfoque postmoderno. Hoy las terapias son más efectivas, breves, más centradas en el problema. La sicología tradicional trataba de resolver a la persona; y las corrientes postmodernas, intentan resolver los problemas que la gente tiene, no cambiar a la gente misma. Antes pasaban 5 años en el sicólogo, y los problemas seguían siendo los mismos. Se pensaba que la persona, cambiando su forma de ser, en algún momento, iba a dejar de escoger mal a sus parejas o ser agresivo. Cambiaron los enfoques teóricos", explica Edmundo.

 

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Un problema a la vez

Tomando en cuenta que la sicología postmoderna se enfoca en el problema y no en la persona, surge un cuestionamiento: si tras solucionar un problema con el sicólogo, ¿vendrá otro y luego otro? Para Campusano, la respuesta es así: "Cuándo vas al dentista o al médico ¿es para repararte para siempre? No. Pasa lo mismo con el sicólogo. Algunos decían: ´Ya me hice terapia, ya estoy ok, estoy sano para toda la vida´.  No es cierto. Si yo tengo un problema ahora, funciono de determinada forma, a veces lo resuelvo, a veces no. Más allá de eso, en unos años más tendré otro problema, entonces, voy de nuevo a terapia, arreglo el problema y sigo mi vida. Eso no implica que como persona tenga una falla".

Inteligencia emocional

El concepto inteligencia no existía hasta los años 80, asegura Edmundo. "La inteligencia habla sobre la capacidad para resolver problemas. El chico de 18 años que está limpiando en la calle, y es capaz de volver a su casa en la noche con plata, es igual de inteligente que un chico de colegio privado que al final saca buen puntaje en la PSU. Ambos resuelven, en sus contextos, distintos tipos de problemas. La inteligencia no es la capacidad de memorizar información en la cabeza, sino la capacidad de desenvolverse en el mundo. Si en ese contexto, para esa inteligencia, se requiere de la emoción, comprender más allá, podríamos hablar de una cierta inteligencia emocional, que es darse cuenta de una emoción al servicio de resolver un problema".

Los conflictos cambiaron

Si bien hay una diferenciación en el tipo de problema: femenino o masculino, esta distinción debe estar contextualizada en los cambios que experimentan los géneros. "En consulta me encuentro con muchas mujeres que dicen que su marido no quiere tener relaciones con ella. En los años 80 era difícil escuchar eso y si lo hacíamos venía más de parte de los hombres. El problema ahora es que el hombre no quiere tener relaciones, no se excita, y la mujer pide una vida sexual activa. O, por ejemplo, antiguamente una mujer no creía que era un problema el que un hombre no colaborara en la casa, no cambiara los pañales y no participara en crianza de los hijos. Ahora es un problema en la relación".

En otra esfera, hasta los años 80, de un curso de 40 niños, uno tenía padres separados; hoy, de los 40 alumnos, 30 los tienen. Existen nuevas temáticas que deben ser abordadas con una nueva perspectiva. No puedes aplicar modelos antiguos a problemas actuales. "Por lo mismo, trato los problemas de las personas, no a las personas, porque todas las personas son válidas".

Pareja moderna

Un ejemplo: una pareja vive cuatro años de relación. Ella se separó hace 6, y él también. Ambos tienen hijos. Están juntos por amor, pero no creen en los papeles. Se van a convivir, no quieren tener hijos, y cada uno quiere vivir como un individuo, pero bajo el mismo techo. Quieren estar juntos toda la vida, pero sin comprar casa en conjunto, sin guagua y sin casarse. ¿Qué opina el experto? "Es divertido porque dicen que quieren estabilidad, pero no quieren hacer los ritos de la estabilidad. Además, quieren ser felices y pasarlo siempre bien. ¿Esta pareja necesita ayuda?  No, porque si sienten que cómo viven y cómo se relacionan está bien, no existe problema. Si de pronto, ellos comienzan a pasarlo mal, a pelear más, a amenazar con separarse, esa pareja dirá que tiene un problema, y lo más probable es que el problema no puedan solucionarlo ellos mismos. Cuando miras sobre el bosque, miras con perspectiva y entiendes más. Desde adentro es difícil porque uno está atrapado en su emoción".

Además, Edmundo afirma que la gente se abre a escuchar una opinión externa cuando lo está pasando mal y que, a veces, el entendimiento de lo que los aproblema es el mismo camino de la sanación.Imagen foto_00000001

La idea del yo

Para Campusano, la mayor parte de la gente cree que dentro de su cuerpo tiene un YO, una personalidad. Sin darse cuenta que esa creencia es una de las cosas que más sufrimiento les causa. "Revisa las mayores peleas que has tenido con tus parejas. Lo que te ha dolido a ti o al otro ¿No es el decir que 'tú eres así'? Tú eres agresivo, tú eres de carácter difícil'. Cuando veo que el otro tiene una personalidad fija, lo crucifico. Y si lo mismo hace el otro contigo, te sientes enrabiada porque no eres tan así. Por ejemplo: 'Te amo, pero odio que tú seas de tal forma, yo te conozco y siempre haces eso'. Muchas ideas del YO. Hay dos conceptos errados. Primero: creer que tu YO es fijo, que no cambia. Segundo: tener la creencia ingenua de que te conozco". Materia a trabajar.

La discusión

"Imagina que estoy muy molesto contigo, porque eres tan pesada, porque eres tan mal genio conmigo. ¿Qué emoción se siente?", pregunta el sicólogo. Evidentemente rabia. "La reacción es distinta si hemos tenido una discusión y te preguntan: '¿Qué crees tú que nos está pasando que últimamente estamos peleando tanto?'. Con esa frase la persona se incluyen en la relación y se pone en un contexto. Basta que ataquen a tu YO para que te enojes. En un riesgo pensar en el YO fijo".

Lamentablemente, estos cambios son lentos, y se necesita mucho refuerzo para lograrlos. Cambiar significa mutar nuestro modo de pensar, de comportarnos, de hablar y de sentir. ¿Cuándo cambiamos? "Las personas nos abrimos a cambiar cuando sufrimos".