Sexualidad y Pareja ¡No tengo tiempo!

Febrero es un mes de dualidades. Por una parte, sigue siendo verano y muchos están en la playa. Pero por otro lado, comenzamos con el estrés de la proximidad de marzo: comprar uniformes, útiles escolares, pensar en colaciones y loncheras, ordenar las finanzas... Y en esta vorágine, ¿dónde queda la intimidad? ¡Vamos a su rescate!

Por: Karen Uribarri G.

No por nada dicen que las mujeres somos multifacéticas y hacemos mil y una cosa a la vez. Tenemos esa capacidad, pero es la misma que nos juega en contra en temas de intimidad. Esto, porque en la lista por hacer, la sexualidad queda postergada en la jerarquía. Y cuando llegamos al encuentro, lo hacemos desconectadas o francamente reventadas. Pero no es la idea forzarnos, sino disponer el cuerpo a buscar afectividad, relajo y liberación a través de la sexualidad.

De allí que en este período sea fundamental generar la instancia, pero no preocuparnos por la cantidad. Más vale una vez cada 10 días bien hecho, que dos semanales con tu cabeza en cualquier parte o simplemente siendo la fuente de una descarga.

Claro que ambos elementos dependen mucho del otro y así como una relación no puede subsistir sin sexo, un buen sexo siempre va ligado a una buena relación. Lo importante es tener claro que la satisfacción física y emocional que resulta de un buen encuentro sexual es más importante para la felicidad como pareja, que la frecuencia con que se practique el sexo. En ese contexto es que te entregamos los siguientes consejos:

1.- No trates de ser la amante perfecta o la femme fatale. La Dra. Walts, de la Walts Academy of Physicology afirma que "la enorme importancia que la sociedad moderna da a la práctica sexual ha hecho que muchas personas y muchas parejas se sientan inseguras de su propia forma de actuar con respecto al sexo". Así que tranquilidad, que no hay que ser una chica Playboy para tener una vida sexual feliz y para satisfacer a tu pareja.

2.- Acepta innovar si te lo proponen. Los expertos en relaciones de pareja afirman que todo es válido y correcto dentro de la práctica del sexo en el matrimonio, mientras sea consentido por ambas partes y dé igual satisfacción a ambos.

3.- Juega y diviértete. Distintas fantasías, cariños, estímulos, posturas, palabras y hasta actuaciones convierten al acto sexual en un momento especial y erótico. Si se enfrenta con una actitud adecuada y provocativa, en vez de hacerlo de manera automática, el sexo nunca podrá ser aburrido.

4.- Calidad mejor que cantidad. Muchas veces es más beneficioso hacerlo cuando realmente se tienen ganas que por obligación. No traduzcan todo en números y estadísticas. Dejen que las cosas fluyan.

5.- Mueve tu instinto sexual. Si no haces nada para motivarte sexualmente, seguirás estando reacia para el sexo. Es cierto que puedes sentirte cansada, molesta o tal vez agotada de todo; pero verás cómo un buen sexo te cambia la vida y te mejora el ánimo, haciéndote dormir como un bebé. Así que búscalo, bésalo y detente a disfrutar de sus caricias y besos. Ya verás cómo en unos minutos estás lista para la acción. Recuerda: el sexo llama al sexo.

6.- Sí al sexo con calma. El matrimonio y el sexo rápido han estado unidos por mucho tiempo. No te dejes llevar. Opta por la calma y crea el espacio para tener un buen sexo, pero con calma. Con tiempo para jugar, besarse, acariciarse, amarse y luego regalonearse… Y si después quieren seguir jugando, ¡bienvenido sea! Si no, dormir abrazados también es una buena opción. Y si no puedes hacerlo en casa, deja los niños con tu suegra o tu madre, y escápate a un motel, o mejor aún, ¡a un fin de semana en la playa! Ya sabes, mejor uno a la semana de calidad, que tres rapiditos.

Crear el ambiente
Es necesario entender que cada encuentro sexual se debe convertir en un ritual de amor y placer, para que sea absolutamente especial. Es decir, la pareja de buenos amantes es aquella capaz de transformar lo cotidiano en extraordinario y lo aburrido en divertido. De allí que se recomiende que al menos una vez al mes, den rienda suelta a la creatividad y hagan del sexo una comunión única.

Puede que, para algunos, el ambiente o entorno que rodea al acto sexual no tenga mayor relevancia. Sin embargo, está comprobado, sobre todo en mujeres, que el contexto puede hacer toda la diferencia entre un buen encuentro sexual y uno simplemente regular.

Para que este ambiente sea el adecuado, debe contar con algunos elementos que motiven a la pareja, dependiendo de sus gustos e intereses. Sin embargo, existen algunas pautas que de manera general sirven para mejorar el encuentro y hacerlo inolvidable. Además, ayudará a renovar la relación, recuperar el misterio y reencender la pasión, eliminando la temida rutina que aparece con los años.

En este sentido, el antes es muy importante. El cómo se relacionen previo al encuentro, cómo hayan mantenido su sociabilidad durante los días anteriores, el cómo se tratan diariamente, es parte del ambiente. Una buena relación es aquella que desarrolla de manera positiva una intimidad física y psicológica, a través de demostraciones de afecto y compañerismo durante toda la convivencia, lo que inevitablemente se traspasará a la cama. De allí el consejo popular de que no hay que llevar las peleas a la cama.

Antes que todo, es importante entender que no existen las relaciones sexuales perfectas siempre, ya que creerlo puede inducir al desengaño y a la molestia por las expectativas no cumplidas. A veces, el estrés, el agotamiento físico, la salud, no permiten que la pareja funcione como uno quisiera. Por lo mismo, no hay que desmotivarse, sino pensar que es un impase que ya pasará.

Cambia de lugar de vez en cuando. Si siempre lo hacen en el dormitorio, muévanse hacia la cocina, el baño, la terraza (no en invierno, por supuesto), o bien el auto o el patio trasero de la casa… Recuerda que todos venimos cargados de cansancio, estrés o malas ondas desde el trabajo, por lo que una buena dosis de creatividad hace la diferencia y puede alegrar el genio de cualquiera. Ese tipo de encuentros son los que harán que un día termine mejor que como comenzó.

Y finalmente, todo lo que los haga sentir bien. Tomen previamente una copa de su licor favorito, escuchen ese disco que los unió y acaríciense. Regálense masajes mutuos, besos largos y calurosos, y palabras lindas y seductoras. Luego, el resto vendrá solo y, por supuesto, tendrá claramente un sabor distinto y exquisito.