¿Quieres el amante perfecto? Enséñale el camino para tu placer

No se nace siendo buen amante. El truco es mostrarle el camino, porque lo que a ti te provoca sensaciones deliciosas, no tiene por qué ser lo mismo para otra. Un hombre puede ser el mejor para una y eso no le garantiza serlo para todas. ¿Qué cualidad le ayuda? La empatía. Aquí te contamos cómo guiarlo.

Por: Karen Uribarri G.

Muchas se quejan de que sus parejas no saben cómo tocarlas, que no saben lo que les gusta, que las seducen de la manera equivocada o simplemente no las seducen. Sin embargo, los hombres no son adivinos y, por lo mismo, necesitan de ti para mostrarles el camino.

Pero, ¿cómo señalas los pasos a seguir si no te conoces a ti misma? Sólo el 70% de las mujeres se han masturbado alguna vez hasta llegar al orgasmo. El resto generalmente se detiene por temor o vergüenza, o simplemente no lo hace. Nada extraño, considerando que por siglos se pensó que la masturbación o el autoerotismo era una práctica perversa, originaria de males y embrujos, y que incluso podía llevar a padecer las más terribles enfermedades. Comentarios maliciosos, que insertaron en el subconsciente femenino una enorme culpa por querer disfrutar o hacer uso de su derecho al placer.

Hoy, sin embargo, ese halo de perversión ha ido desapareciendo y cada día son más las mujeres que se atreven a buscar su propio goce. "Es muy rico y relajante. Me gusta hacerlo cuando estoy sola, tranquila, después de un día tensionante en el trabajo y, más aún, luego de un baño antes de acostarme. Mientras me aplico crema en el cuerpo, me dejo llevar. Y duermo espectacular", dice una de nuestras entrevistadas, que no quiere revelar su nombre, pero que bordea los 30 años de edad. Sí, porque, aunque es algo que cerca del 70% de las mujeres hace (ya en 1953, el Informe Kinsey consignaba que un 92% de los varones y un 63 % de las mujeres afirmaban haberse masturbado alguna vez), a muchísimas les da vergüenza admitirlo. "Yo ni loca lo hago. Me carga. Prefiero aguantarme hasta que esté con alguien. Lo encuentro muy fome hacerlo sola", dice otra, que nos jura que a sus 33 años jamás se ha autoerotizado. Pero una tercera la enfrenta y agrega: "No entiendo a las mujeres que no lo hacen o no les gusta. Estoy segura que jamás han tenido un orgasmo al nivel que podrían. Porque si no conocen su cuerpo, menos saben hasta dónde podrían disfrutar y mucho menos orientar a su pareja a satisfacerlas".

El autoerotismo es la actividad sexual en la que se estimulan los genitales y/u otras zonas erógenas de nuestro cuerpo, con la mano o algunos objetos, con el fin único de sentir placer y, en muchos casos, de alcanzar el orgasmo.

Esta es la visión más libre de nuestra sexualidad, pues a través de ella eres capaz de amarte y hacerte sentir bien. Te relacionas contigo misma y esa relación depende absolutamente de ti, de tus gustos y, por supuesto, de tus sensaciones.

¡Manos a la obra!
¿Ya te has animado a hacerlo? Bueno, entonces ahora mostrémosle el camino a los hombres.

• Busca la instancia para poder dedicarte tiempo y espacio para esto. Lo ideal es que no estés apurada y, siempre, con la puerta cerrada.

• Desnúdate y mírate en el espejo. Ve lo que te gusta y poténcialo a tus ojos. Gústate. Sólo en ese momento, sale a su encuentro. La actitud es todo.

• Si pueden, dense un baño de agua tibia. El calor activará la circulación y te volverás más sensible al tacto.

• No te presiones a terminar pronto. Date tu tiempo. Desconecta el teléfono y crea el ambiente que consideres te dará tranquilidad.

• Invítalo a mirarte desde otro ángulo. Muéstrale tu cuerpo y que lo observe libremente. Aprovecha de abrir tus labios menores y mayores y para que él pueda jugar con el pliegue de tus labios vaginales.

• Pídele que con la yema de los dedos recorra tu cuerpo entero. Puedes ayudarlo con crema o aceites esenciales (el de rosa y lavanda es ideal), y dile explícitamente cuáles son las zonas que más te gusta que te toquen.

• Dile que frote el clítoris con su dedo medio, moviendo el capuchón de éste. La presión y repetición del movimiento depende de ti, pero lo importante es que se lo vayas comunicando.

• Invítalo a que roce la zona que va desde tu vagina hasta el ano. Es ultra sensible (en hombres y mujeres). Se llama perineo.

• Pídele que masajee tus pechos con aceites especiales… La suavidad de éstos permite que sus manos se muevan con facilidad y despierten sensaciones más amplias.

Lo más importante en el juego sexual y sensual es no apresurarse, tomarse el tiempo necesario, reír, equivocarse y apostar. Pero, sobre todo, sacarse de la cabeza que el fin último debe ser el orgasmo.

Lo ideal es realizar sesiones de conocimiento que olviden la penetración o la posterguen, para que puedan sentirse y descubrir nuevas zonas erógenas uno del otro.

Consejos para ellos
Existen algunos tips que pueden ayudar al hombre a convertirse en un buen amante, según las confesiones de las mujeres. Éstos son:

•Debes ser considerado. Ella también quiere pasarlo bien y el sexo es precisamente eso, un disfrute en conjunto. Entonces, ser considerado es justamente la característica indispensable para ser un buen amante.

•Todos tenemos distintos gustos. Así que no siempre a ella le gustará lo mismo que a ti. Entonces, mejor preguntar o indagar en lo que le excita antes de proceder.

•Lo mejor: los preliminares. Todas las mujeres disfrutamos mucho de los juegos previos. Aprovecha este tiempo para explorar el cuerpo de la mujer, descubriendo sus reacciones en cada punto y encontrando así sus zonas erógenas. Verás cómo el cuerpo femenino es un verdadero mapa del placer y encontrar la vía correcta puede traerte múltiples beneficios. Pero recuerda que nada debe hacerse por obligación, sino porque la deseas, estás cómodo con su cuerpo y encuentras bello lo que ves. A la fuerza no sirve… y se nota, además.

•Usa la imaginación. La creatividad es el mejor aliado del sexo y el que derrotará a la temida costumbre. Por eso sigue tus instintos y fantasías. Véndale los ojos en el juego previo; úntale cremas en su piel y otras partes; o pásale un hielo por sus pechos. Las nuevas sensaciones son bienvenidas en el juego sexual.

•Más largo, ¿mayor placer? Falso, sólo debes tener gracia para moverte. Si no, ¿cómo te explicas que la mujer disfrute tanto con sólo un dedo en los preliminares?

•Trátala con cariño. Las mujeres no somos tan visuales como los hombres, así que danos atención, cariño y ambiente, para que todo resulte de maravilla. Recuerda que el deseo femenino pasa más por palabras que por la vista. Por eso un tipo guapo es menos excitante que uno enamorado y que sepa expresar ese amor que tiene guardado.

•No termines antes que ella. Si tú terminas, todo se acaba. Por eso, haz lo posible para alargar el juego hasta que ella esté lista y puedan terminar juntos. Si te complica mucho, existen algunas ayudas, como practicarle sexo oral antes del coito (para dejarla al mismo nivel erótico que el tuyo), o bien, pensar en algo más frívolo cuando sientas que no puedes más y frenar, hasta que lo puedas controlar. Además, con el tiempo aprenderás a leer sus reacciones previas al clímax y en este momento podrás liberar tus emociones con mayor libertad.

•Explora el cuerpo del otro: observa su rostro, siente su respiración, escucha sus sonidos y percibe sus movimientos, de esta manera podrás saber si es algo que le agrada o no.

Todo lo anterior son ideas para mejorar tu técnica sexual, pero lo más importante es lo que tú hagas con ellas. Sigue atento las reacciones de tu pareja, descubre sus rincones, su ritmo y tómate el tiempo para hallar la forma de ubicarla en un nivel óptimo para alcanzar mejores orgasmos, ya sea uno o varios, o extendidos. En este sentido es importante el consejo de Herant Katchadourian en su libro Fundamentos de la sexualidad humana: "La búsqueda simplista de botones y palancas conduce al sexo mecánico porque la energía que carga los circuitos eróticos es la emoción". El conocimiento de las zonas erógenas de tu mujer es esencial, pero no hay nada que sustituya el amor sincero.