Michelle Adam: "Cuando te empoderas, comienzas a crecer"

La meteoróloga y panelista del matinal Bienvenidos está viviendo un gran momento. A sus 44 años, se siente empoderada profesionalmente y plenamente feliz con su vida personal. En una sincera entrevista, cuenta detalles del proceso que la llevó a ser quien es. “Es súper importante reconocer lo bueno y lo malo de uno”, asegura.

Michelle Adam (44) se ha transformado en uno de los rostros femeninos más queridos de la televisión chilena, un lugar que se ha ganado tras más de siete años en pantalla. Aunque nunca se imaginó que estaría en televisión, hoy es parte del panel de Bienvenidos, de Canal 13, y se siente feliz con todo lo que ha logrado. “Nunca pensé vivir todo esto. Tuve la oportunidad y la tomé. No es que haya estudiado porque quería estar en la tele, entonces siento que lo tengo que aprovechar en la medida que se pueda, y también tengo súper claro que algún día se va a terminar”, confiesa sobre su actual momento.

Sabe que su rol es importante y que todas las mañanas miles de personas esperan su pronóstico para saber qué ropa ponerse. Reconoce que antes le dolía mucho fallar en sus predicciones sobre el clima, se sentía mal e incluso se angustiaba y no dormía. Eso quedó atrás. Cree que los distintos procesos que ha vivido le han ayudado. Reconoce que comenzó tímida en el matinal pero, sin duda, encontró el espacio donde se siente segura.

Por estos días, la meteoróloga también muestra una nueva faceta como conductora de la nueva temporada del programa Así es la vida, de 13C, que se transmite los domingos a las 22:30 horas. “Es algo completamente nuevo, inesperado y sorpresivo. Me llamaron para hacerme la invitación a participar en este proyecto y dije ‘¡Cómo! Si nunca he entrevistado a nadie’”, revela.

¿Querías ser famosa?

¡No! (ríe). De hecho, cuando estaba en la universidad y les conté a mis amigos que estaba estudiando Meteorología, me dijeron que iba a dar el tiempo en la tele y yo les contestaba que cero posibilidad. Además que en ese tiempo aparecían modelos en esos espacios, era otro el estilo. Pero cuando tuve la oportunidad y fui a un casting, me encantó.

¿Cómo te ha afectado transformarte en rostro de televisión?

Siento que se dio de forma paulatina y se produjo porque estoy en el matinal y lo ve mucha gente, y también por mi participación en prensa, donde el espacio del tiempo se ha vuelto más importante. El tiempo atmosférico empezó a cambiar y la gente se daba cuenta de que algo estaba pasando y de que lo que sucedía en otros países también estaba ocurriendo acá. Por ejemplo, cuando se produjo el aluvión en el norte el  2015, nosotros hicimos un pronóstico que resultó muy bueno, pero que no se creyó en su momento. Hubo un quiebre importante. Ese año empezaron muchos fenómenos metereológicos importantes y ahí comencé a ser más vista.

¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?

Ese cuchicheo que hay detrás cuando uno llega a alguna parte…

¿Te molesta?

No. Lo que pasa es que siento que hay muy buena onda, no sé si es por mi trabajo o por la información que entrego. La gente me recibe siempre contenta, siento una cercanía y me dicen ‘me encantó esa blusa que tenías hoy o ‘eso no te viene para nada’. Sin conocer a las personas me dan opiniones. Al principio me chocaba, pero después entendí que la gente siente que me conoce.

¿Cómo es tu relación con el equipo del matinal? ¿Tienes algún favorito?

Pucha, no voy a nombrar a ninguno porque se van a sentir (ríe). Siento que me llevo bien con todos. Nos conocemos lo suficiente como para apañarnos. Cuando uno trabaja en la tele y en un programa diario, pasan muchas cosas, son cinco horas todos los días y las emociones están a flor de piel. A pesar de que después cada uno hace su vida, hay momentos en que uno se conoce y realmente te das cuenta cómo son las personas y de que todos tenemos los mismos problemas.

Muchas personas dicen que ven falsedad en la televisión…

Cuando digo esto mucha gente no me cree, pero lo que pasa es que la falsedad está en todos lados. En todos los trabajos existe gente que habla mal de ti, que te dice una cosa y después, por otro lado, te está pelando, y eso es la realidad de todos los chilenos. La única diferencia es que estoy expuesta y tú puedes opinar de mi trabajo, pero yo no puedo opinar del tuyo. La televisión es un trabajo donde afloran los mejores y peores sentimientos. A mí me ha tocado trabajar en equipos buenos, donde el ambiente es agradable, grato, y en el que me siento contenta de llegar todos los días, independiente de que me levante a las cinco de la mañana (ríe).

¿Eres muy autoexigente?

Sí, súper, pero trato de manejarlo. Sé que no puedo tener todo bajo control, entonces me cuesta.

¿Con qué otras cosas te pasa eso?

Con la casa. ¡Me gusta estar al tanto de todo!

¿Has sentido culpa?

Totalmente. La culpa es como parte de la maternidad, sobre todo cuando los hijos están chicos y uno trabaja.

REDES SOCIALES

Michelle Adam es cada vez más activa en redes sociales y actualmente es influencer de varias marcas en Instagram (@michelleadamv). Reconoce que le gustan, pero sabe que conviene cuidarse. De hecho, ahora usa Twitter sólo para comentar temas relacionados con la meteorología y para informarse. “Se puso agresivo”, dice sobre esa red.

En general, recibes muy buenos comentarios en tus redes sociales. ¿Sientes una presión por no fallar?

En ciertas cosas, sí, porque uno no le puede gustar a todo el mundo. En Instagram publico cosas personales, de mis hijos, que también, a veces, es criticado, pero a ellos no les molesta. De hecho, a mi hija le encanta. Respeto a las personas que sienten que pueden decir todo lo que piensan, pero, a veces, entro a ver comentarios y la mayoría son mujeres que critican a las mismas mujeres.

¿Sientes que existe mucha envidia?

No sé si es envidia, pero estamos hablando del respeto a la mujer, del rol que debemos tener, del empoderamiento, y siento que las mujeres no respetan a las propias mujeres. Tenemos que ir avanzando en un camino, pero vienen las redes sociales en el sentido contrario, entonces eso es lo que me choca. Eso me molesta. Tampoco significa que cuando una persona suba algo todos la vamos a aplaudir, pero uno tiene que decir las cosas con respeto. Siento que se pierde el respeto en las redes.

¿Y cómo recibes las críticas?

Depende del estado de ánimo que uno ande, porque de repente siento que me afecta y después digo “bueno, a lo mejor no tuvo un buen día”, como dice Pedro Engel. No le puedo gustar a todo el mundo, pero me llama la atención cuando veo una crítica sin fundamento, solamente por criticar, o que va de la mano de la envidia. Si hay algo que veo y no me parece, lo dejo de seguir, pero no necesito demostrarle mi malestar. Si esa persona se siente bien y feliz subiendo cierto tipo de fotos, creo que no soy la persona para criticarla.

“UNO SE TIENE QUE CONOCER PARA AVANZAR”

¿La televisión te sirvió para empoderarte como mujer?

Sí, porque, de hecho, sirve. Cuando tienes algo que defender, cuando te empoderas, comienzas a crecer. También los procesos en la vida te ayudan. No es que sea sólo la televisión; es la familia, es la vida, son los amigos, el trabajo, lo que uno hace en su casa.

Al verse en televisión uno se pone más crítica de su imagen. ¿Te pasó?

Eso es terrible. Sí me pasó, porque creo que nunca se está conforme, uno siempre se quiere ver más flaca, más joven, más linda. Pero uno se tiene que aceptar como es. No pretendo ser como modelo si no soy modelo, tampoco puedo pretender verme de 20 años, pero eso no quita que uno se quiera ver mejor, ¿o no?

¿Te consideras una mujer ambiciosa?

Sí, pero en el buen sentido de la palabra. Hay muchas cosas que se catalogan mal, pero me parece que uno tiene que ser ambicioso para lograr las cosas. Eso no quiere decir que tenga que pasar a llevar a otras personas para lograr los objetivos. Ahora me pongo metas a corto plazo. Cuando era chica pensaba que tenía toda mi vida planificada, y después me di cuenta que nada de eso me resultó o, por lo menos, se cortaron muchas cosas.

¿Cómo lo haces ahora?

Es importante marcar algunas metas y lograrlas, pero trabajando, no como china, porque también uno puede hacer las cosas bien hechas y no tienes que matarte trabajando, pero sí haciendo las cosas de la manera correcta y aprovechar las oportunidades. Y ser consciente. Me parece súper importante reconocer lo bueno y lo malo de uno. Saber cuáles son las fortalezas y las debilidades, porque, si uno no se reconoce en los errores, no avanza, se queda pegado. Y no criticar y no ser víctima, porque muchos nos victimizamos. De repente yo también me victimizo, pero creo que el victimizarse es un error. No es ley lo que digo, es mi opinión (risas).

¿Cuáles son las cosas que te mueven en la vida?

Me mueven mis hijos, me mueve el amor.

Estás pololeando. ¿Creías en las segundas oportunidades?

Es que no sé, en realidad. Uno siempre ve gente que vuelve a hacer su vida, entonces nunca dije ‘no’. Lo que pasa es que, cuando uno está en un proceso personal, a lo mejor puede dejar de creer en el amor o en el matrimonio, pero después la vida se encarga de hacerte ver otras cosas.

¿Te gustaría casarte?

(Risas) ¡Cómo me preguntas eso! Paso a paso. Estoy feliz, disfrutando y contenta. Me siento agradecida.

Créditos ropa:

Polera, pantalón y aros, H&M

Blazer y pantalón negro, GAP

Aros, Mango