SOY: Una historia de mujeres en piezas con significado social

Diego Guarnizo y María Luisa Ortíz cuentan la historia de Colombia a través de un épico relato femenino.

SOY, que es la marca de los diseñadores Diego Guarnizo y María Luisa Ortíz, no es otra marca de moda artesanal, como las que han surgido en Colombia en los últimos años y cuyas miras están en el sector del lujo. Ellos han ido más allá: con su experiencia en el campo artesanal (los dos han recorrido el país rescatando técnicas ancestrales), han construido el concepto de sus colecciones a través de nuestros elementos ricos en diversidad y a través de las historias de sus mujeres. Y este año, por segunda vez, de la mano de AVON, democratizan su visión en Colombiamoda 2018 de la mano de Purificación, que simboliza una de las causas que más defienden: la no violencia contra la mujer.

SOY es una historia de mujeres. Mujeres campesinas, esas de las que nadie habla en Colombia, pero que son Colombia. Mujeres que curan, mujeres que viajan, mujeres que sufren, mujeres que aman, mujeres que trabajan. Que preservan.  “Todo tiene que ver con el de dónde venimos. Luego de nuestros recorridos por Colombia, coincidimos, Diego y yo, en lo valiosa que es la gente del campo, que mantiene esas tradiciones, que no las dejan morir. Eso nos mueve y por eso hacemos homenaje a estas mujeres”, explica a PUBLIMETRO María Luisa Ortíz. Diego, por su parte, rescata que ante el “boom” de lo artesanal, era momento de rescatar el origen de la industria. Pero esta vez, en su quinto ejercicio creativo- y el segundo para público masivo- tuvieron dos retos: diseñar bisutería y diseñar para público masculino.

Esos desafíos creativos los tenían que unir con la historia de Purificación, la mujer santandereana que es golpeada y abusada por su marido y que es un símbolo de tantísimas colombianas oprimidas por el machismo. “ Juntamos los elementos florales y botánicos que tienen que ver con ella, mujer campesina de Curití, que sirven para curar, con el diseño para la clienta de AVON. Por eso hicimos telas exclusivas para esta colección”, explican los diseñadores. Enterizos, vestidos fluidos, camisetas, pañoletas que evocan la fauna y flora originarias de Colombia, son parte de la riqueza de esta colección, en la que si bien no pudieron tener la producción artesanal característica de sus anteriores líneas, estuvo presente. “Está presente nuestra artesana y campesina. Lo está en los estampados botánicos de pasifloras, eucaliptos, caobos guayacanes y en los animales, nos metimos en toda la colección. Es un reflejo de nuestro ADN. De lo que vemos. Es el viaje que hace Purificación en Santander, Boyacá y Casanare”, afirman.

Como siempre, la colección habla por sí misma, más allá de siluetas accesibles. Hay pañoletas simbólicas, como las de la libélula, sombreros que recuerdan la artesanía de los altiplanos. Accesorios con estampados evocadores, que no se quedan en obviedades. Bisutería con escarabajos y pájaros, que han sido tan característicos de una marca con una esencia sólida y que transmite estéticamente – y sin literalidades o piezas condenadas a lo predecible- historias que han vivido los dos diseñadores a través de quienes han conocido en sus caminos por Colombia. Una que tiene esencia de mujer.

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