Las 5 zapatillas más usadas en Nueva York que tienes que conseguir si vas

Esta semana nuestra columnista de moda Pamela Victoria nos cuenta de la tendencia para caminar cómoda en NY.

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Pasan muchas cosas en Nueva York, y una de ella es que todo aquel que visita la Gran Manzana –sin importar si es la primera vez o no– se lleva un par de zapatillas nuevitas, “de paquete” en la maleta, bien cómodas, quizás estilo deportivo o bien súper urbanas, para recorrérselo todo. Pero no se engañen; no hay zapato que aguante esas extensas caminatas…

Arrancaba otra mañana ruidosa en la ciudad y ahí estaba yo, con mis audífonos escuchando la canción del momento –“Wild Thoughts”, de Rihanna–, mirando cómo todo avanzaba lento mientras la gente caminaba estilosamente por la calle 27 con la 7ª avenida. Ya sean “ejecutivas en tenis” (como se decía en los 90), que no quieren caminar con tacones en el Metro; jóvenes estudiantes de verano con sus sneakers inmaculadamente blancas, o turistas asiáticos mirando los rascacielos con sus modelos de ultima tecnología en los pies, todos tienen un elemento en común: todas las zapatillas se ven como nuevas.

La industria de las zapatillas en Nueva York tiene historia, y una muy buena. Nace en el gueto de la ciudad, en Brooklyn y en el Queens, cuando la colonia afro-americana no tenía más que un buen par de zapatillas nuevas en una casa que se caía a pedazos, siendo símbolo de este grupo socio económico, de los deportes de calle, basketball, hip-hop, pandillas, entre otras varias cosas.
Calvan Fowler es un “sneakhead” (coleccionista de zapatillas) de Nueva York, y para él estas frases ejemplifican lo que significaba un buen par de zapatillas: “Antes las comunidades negras y latinas usábamos modelos vistosos para escapar del hecho que no podíamos tener todo lo que nos mostraba la televisión. No podíamos tener un auto súper lujoso, ni ropa de última moda, pero sí podíamos ahorrar y gastar 60 dólares en un par de zapatillas. Las limpiábamos todos los días con un cepillo de dientes para que se vieran como nuevas, y las usábamos de cierta manera, con cierta actitud, y eso nos hacía sentirnos orgullosos”.

El estilo newyorker clásico citadino pide a gritos un buen par de zapatillas como base de un outfit de impacto, digno del Manhattan más pro o del otro lado del puente. Las calles de NY hablan por sí solas, la multiculturalidad converge en una cosa: el estilo propio.

Y ustedes, ¿ya tienen un par de éstas?