Permutar, reciclar y customizar: el fenómeno fashion que todas están imitando

Intercambiar y reutilizar prendas es lo último en redes sociales. Abundan los sitios web especializados, tutoriales, blogs y campañas para generar consciencia del Slow Fashion, e incluso conocidas marcas y grandes tiendas se sumaron al fenómeno. Y en Chile no estamos ajenos.

Por: Valeska Silva Pohl

Si el fenómeno de la ropa usada o de segunda mano se popularizó en el país hace un par de décadas, y dejó de ser "mal visto" para terminar siendo cool, ahora la tendencia va por el intercambio, la transformación, la customización y el reciclaje de las prendas de vestir. Organizarse y permutar con las amigas, o las ventas de ropa de bloggeras y famosas, son cada vez más comunes en el mundo, y también en Chile. Por lo demás, abundan los tutoriales y sitios web DIY (Do It Yorself) para modificar, transformar y customizar la ropa, ya sea a través de parches, tachas, bordados, aplicaciones o lo que sea.

Bazar Vintage es una tienda online que ofrece ropa reutilizada y que además presta un servicio de gestión de ventas a quienes quieren vender sus prendas. A los compradores se les ofrece una plataforma con la exhibición de productos de manera estandarizada, pudiendo verlos en detalle gracias a un zoom. Por otra parte, a los vendedores entrega un servicio de gestión de ventas completo, con producción fotográfica, publicación, venta, envío y post venta, y la posibilidad de liberar espacio de inmediato, ya que manejan el stock de productos. "La tienda nace al detectar una oportunidad en el mercado de la ropa reutilizada y mercado de ventas por internet, ambos con alto potencial de crecimiento", señala su creadora, Carolina Vera. Se estima que aproximadamente el 40% del clóset no es utilizado, y no sólo de nosotras, sino también de hombres y niños. O sea, no somos sólo las mujeres las que dejamos una prenda que ya no usamos por meses o años durmiendo en el clóset.Imagen foto_00000001

"Nos basamos en 3 pilares: contribuir a la disminución de la huella de carbono mediante el fomento de la reutilización y el aumento los ciclos de vida de cada prenda; promover la ayuda social a través de donaciones de productos no seleccionados o que no se vendieron al cabo de algunos meses y alianzas con fundaciones, y educar a nuestros seguidores y clientes mediante la comunicación de contenidos de asesoría de imagen", agrega Carolina.

Las acciones
Para entender más sobre el fenómeno conversamos con dos expertas en moda y tendencias, y columnistas de nuestra revista, Pamela Victoria Uribe y Paola Cid. "El tema de alargar la vida del clóset pasa por la consciencia y una preocupación por la contaminación del medioambiente. Entonces hoy, más que una moda, es un cambio de consciencia que tiene que ver con que estamos con una preocupación por volver a lo natural, por cuidarnos llevando una vida sana, y con ello también comienza una preocupación por la ropa, porque existe mayor información", sostiene Pamela, quien además destaca las actividades de organizaciones a nivel mundial por generar consciencia y responsabilidad en los consumidores. "La ONG Fashion Revolution, por ejemplo, realizó una campaña muy potente respecto a la tragedia de Bangladesh, y con ello se acuñó un concepto que tomó mucha fuerza: 'Who made my clothes', 'Quién hace mi ropa"".

Pamela se refiere al desastre del edificio Rana, en Dhaka, Bangladesh –en abril de 2013– el que colapsó y donde murieron más de mil personas dejando a otras 2.400 heridas. Este hecho cambió la forma de percibir el negocio de la moda (por las inexistentes condiciones laborales existentes en aquel edificio, donde se fabricaba ropa de muchas marcas multinacionales), generando una serie de cuestionamientos en torno al impacto del fenómeno conocido como fast fashion. Así nació Fashion Revolution, la ONG que busca generar consciencia frente al "consumo" de moda a través de iniciativas que exploran la historia de la ropa, la naturaleza de los materiales, su huella en el medioambiente, la situación de la gente que usualmente la confecciona, y el acto de comprar y desechar propio de nuestra sociedad. #WhoMadeMyClothes, uno de sus hashtags oficiales, pretende enfrentar a las grandes marcas para que asuman que el consumidor está interesado en la totalidad del proceso de producción de la ropa. Se trata de un movimiento que exige transparencia y que apela a la implementación de políticas que apoyen una cultura de consumo responsable, alternativo y, especialmente sostenible. Diseñadores, creativos, modelos, periodistas, bloggers y directivos de grandes marcas se han sumado a la iniciativa para construir un circuito de moda ético, en el que no sólo se garanticen los derechos laborales de los trabajadores, sino donde también sea posible trazar la historia de cada prenda.Imagen foto_00000002

Paola Cid coincide con Pamela y con la responsabilidad que a todos nos cabe respecto al tema. "Toda acción que signifique un aporte al medioambiente, ya sea a pequeña o gran escala, es algo positivo desde donde se mire. Creo que en Chile aún nos falta tomarle el peso a lo que podemos hacer, no tenemos la cultura general de reciclar o de reutilizar cosas, y es algo que debemos ir cambiando para tener un mundo mejor y vivir en un ambiente cada vez más armónico y limpio… Es tan fácil aportar con detalles mínimos, con ajustes pequeños a nuestra forma de vivir. Por ejemplo tomar consciencia de la ayuda que es reciclar la ropa o reutilizarla. Alargar la vida útil de las prendas es un grano de arena que, sumado a otros, se convierte en una gran ayuda. En mi casa la ropa que no usamos se dona, y la que está en mal estado se entrega a diferentes emprendimientos que reciclan la ropa o a grandes tiendas, como por ejemplo tiendas Paris con su iniciativa de Ropa X Ropa".

La campaña de la que nos habla Paola Cid es la implementada por tiendas Paris, en la que recibe prendas en cualquier estado y las envía a la mayor recicladora de ropa del mundo: I:CO. Y tu, como "donante", recibes un cupón de descuento. Los fondos recaudados durante el 2016 fueron entregados a la Fundación Debuenafe.

H&M es una marca global que está trabajando en generar consciencia y demostrar que la moda puede estar alineada con el medioambiente. El Reporte de Sostenibilidad 2016 del grupo sueco –Hennes & Mauritz AB–, publicado en abril pasado, define ambiciosos objetivos, entre ellos el compromiso de 100% de uso de materiales reciclados o de naturaleza sostenible para la fabricación de sus prendas al 2030, y convertirse en climáticamente positivos a través de toda su cadena de abastecimiento para el 2040. Otro de sus compromisos es cambiar a 100% de energía renovable, y de hecho al 2016, el 96% de la electricidad de las operaciones propias de la compañía provino de fuentes renovables.

El reporte también menciona que el año pasado H&M fue nombrado el mayor usuario global de algodón certificado por la iniciativa Better Cotton. Respecto al reciclaje y reutilización, desde el lanzamiento de la iniciativa Reciclaje de Prendas (2013) ha recolectado 39.000 toneladas de textiles, y para el 2020 apunta a recolectar 25.000 toneladas cada año. En Chile la primera fecha de reciclaje de ropa en tiendas para canjear por vouchers se realizó en febrero pasado, y aseguran que próximamente vendrá una segunda fecha.

Coaniquem Store
La Corporación de Ayuda al Niño Quemado, Coaniquem, abrió en febrero pasado una tienda en pleno Providencia que se abastece de donaciones, donde tienen a la venta ropa, juguetes y artículos de casa reciclados. Es un modelo en el que quienes atienden el lugar son voluntarios y todo lo recaudado va en ayuda a los niños quemados de todo Chile. Tal ha sido el éxito que acaban de inaugurar una segunda tienda en el centro de Santiago. La Corporación realiza la rehabilitación de más de 8.000 niños anualmente, de forma 100% gratuita. ¡Excelente forma de colaborar!, ¿no crees?