Cómo tener un look total white y salir victoriosa

No hay odisea más grande que encontrar un pantalón blanco que no se trasluzca en su totalidad, que no marque la piel ni se noten las imperfecciones que necesitamos esconder.

Por Pamela Victoria Uribe. Publicista, Magíster en Comunicación Estratégica. www.pamela-victoria.com.
Instagram: @Pamevictoria.

Temporada tras temporada salimos en busca de nuestras prendas blancas pero, ¡wait! Llegamos a casa y notamos que la polerita se trasluce, tanto o más que el pantalón; con la luz del probador no lo notamos y tampoco vimos ese rollito de la espalda que se marca terriblemente… Crónica de una muerte anunciada… Terminamos dejando la prenda junto a todas las cosas que no usaremos en mucho tiempo (o que heredaremos a nuestras hermanas o hijas más "jovencitas").

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Hoy quiero compartir con ustedes los mejores trucos para lograr el tan anhelado look total white de forma sofisticada sin que nada se vea, aumente de peso o se marque.

* El secreto va por debajo. La ropa interior juega el rol más importante dentro del look, ya que es la encargada de preparar el cuerpo para recibir nuestro outfit; es la responsable de afinar, contornear, contener y levantar. La ropa interior debe ser de nuestra talla, no más pequeña ni más grande, color piel y jamás negra, como decían las abuelitas. Mito número 1 que dejamos bajo la mesa. Hay bodys, sostenes y calzones que no tienen costuras; también pequeñas fajas tipo calzas que no sólo actúan conteniendo la figura, sino que son las responsables de hacer desaparecer la ropa interior a simple vista. Un buen sostén, de la talla adecuada, un calzón según nuestro cuerpo, y un body de buena calidad, hará la diferencia.

*El diseño. En general el blanco luce mejor en prendas ligeras y de buena calidad; para lograr ese efecto debemos preferir cortes rectos, overzise, piezas geométricas o bien más holgadas, de buena caída y ojalá con doble tela, para evitar mostrar lo que no queremos. Este tipo piezas dan la impresión de ser de calidad, ligeras y frescas.

*De blanco al trabajo. No hay look que nos empodere más en el trabajo que el blanco en verano, aparte del clásico black tuxedo. Para reuniones, días importantes o para el uso diario, puedes optar por un traje entretenido de faldas cortas o tipo lápiz, o el comodín de siempre, un vestido tipo cóctel. Piezas que no deben faltar: blazer de un botón de solapa delgada de talle largo para estilizar y adelgazar (o más corto para las bajitas), y pantalones de preferencia rectos o palazzos que no se peguen al cuerpo, ojalá con forro incluido.

*De blanco a una fiesta. ¡Cuidado con las luces! Se pueden convertir en tu peor enemiga, dejando en evidencia el color de una ropa interior inadecuada. Si saldrás a bailar existen reglas que puedes quebrar, transformando un look fome en uno más atrevido y sexy, como lo es el caso de las poleras blancas simples con bralettes negros de encaje que se asomen en el escote, muy tendencia, un verdadero must 2017. Si el caso es un matrimonio, por ningún motivo lo uses. ¡Dejémosle el blanco a la novia! ¡Es su día!

*De blanco a la calle. La tendencia de los volados en blusas y plisados en faldas revolucionaron el mercado, volviéndose en prendas obsessed. Por eso, hoy más que nunca vestir de blanco de manera cotidiana será más entretenido que sólo jeans y poleras polo. Cabe recordar que prendas como la blusa blanca inmaculada es un básico del clóset que debemos tener temporada tras temporada de manera impecable, la que combinada con un short ejecutivo de corte recto, por ejemplo, queda extremadamente chic y sofisticado sin mayores complicaciones. Si a eso le agregas un blazer, ¡mejor!

Amigas no olvidar nunca esta frase tan sabia: "No se trata de cuál es tu talla, sino de qué haces con tu talla".