Melania Trump: ¿La Jackie Kennedy de 2017?

Aún cuando muchos diseñadores rechazaron vestir a la nueva primera dama, Melania logró destacar con su estilo

Por Luz Lancheros

La esposa del presidente Trump vuelve a tomar un modelo de primera dama que consolidó un ícono histórico de moda.

Hace más de 10 años, Melania Trump vestía como cualquier joven celebridad en ciernes de la época: con looks desenfadados, piezas que mostraban casi todo, a la usanza de la década de 2000.

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Por supuesto, cuando se hizo esposa de Trump, aprovechó lo que le brindó una década que premió la procacidad y la ostentación. Pieles, satines, combinaciones nada sutiles, ostentación y nuevorriquismo. Todo al estilo fiel del ahora presidente, ese que puso oro en interiores y lucimiento del dinero sin ningún tipo de sobriedad.

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Pero todo cambió cuando su marido se lanzó a la presidencia. Melania pasó a ser más sobria. Comenzó a vestir colores pasteles y modelos sencillos, para no ofender con su ostentación al estadounidense de a pie. Y sobre todo, tomó el rol, tanto en estilo como representación de una primera dama, quizás la más famosa: Jackie Kennedy.

Claramente, hay diferencias entre Kennedy y Melania. Jackie era más cercana a Europa, afín a la cultura francesa e impulsora de talentos como Oleg Cassini y Halston, quien sería el gran diseñador de los años 70. Antes de ella, su rango había sido discreto y hasta acartonado. Ella le dio esplendor, ostentación y sofisticación al estilo de las monarquías europeas. Sus vestidos y su peinado fueron adoptados por las norteamericanas. En eso fue muy cercana a Michelle Obama: dio dinamismo a su cargo, impulsó la industria de moda estadounidense al vestir de sus creadores y acercó el poder hacia la mujer común.

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Tanto que, como se ve en un episodio de "Mad Men", hay dos tipos de mujeres que se ven en la cultura popular de la época: La "Jackie" y la "Marilyn". La "Jackie" era más cercana a las mujeres casadas y señoras que aspiraban a su elegancia como aspiración. Y Jackie misma también se adaptó a sus tiempos. Como mujer "ideal" de la época, jamás se metió en los asuntos de su marido y se quedó en los asuntos que en la época se consideraban "netamente femeninos". No tuvo un rol activo como Michelle o una Nancy Reagan, que impulsaron programas sociales y tuvieron una impactante presencia mediática por eso. Jackie solo la tuvo a través del glamour.

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Esto es lo que quiere recrear Melania Trump, que en más de una entrevista ha dicho que seguirá los pasos de su famosa predecesora. Por eso no es extraño que en plena inauguración presidencial haya vestido un modelo clásico de Ralph Lauren, la marca insignia del "american way of life" de lujo por excelencia. No extraña que sea modelo pastel, como los que tenía Jackie. Y no extraña que abogue por la discreción.

Por eso, con Melania y sus looks se ve no solo una estrategia de marca sino una vuelta al pasado. Uno donde una mujer se queda relegada a un segundo plano y se caracteriza por ser una figura de segundo perfil, con la suficiente elegancia para no ser criticada, así, irónicamente, lo que hiciera Jackie Kennedy fuese de cierta manera revolucionario para sus tiempos.