El sombrero ecuatoriano de paja toquilla, destacado en las pasarelas de París

El arte por confeccionar los diversos sombreros en paja toquilla es heredado en las familias de Montecristi, Manabí. Tiene buena acogida en Europa, especialmente en París, Francia, causando admiración a los asistentes por su elegancia, calidad y fina textura, a tal punto que fue usado como indumentaria de moda por el emperador Napoleón III de Francia, en aquella época.

La materia prima para la elaboración de los sombreros de paja toquilla es la "Carludovica Palmata", nombre poco conocido, sin embargo, mencionar a nivel nacional y afuera de fronteras, los "sombreros de paja toquilla ecuatoriano" es hablar de una marca.

Y es que estos finos, y en algunos casos, coloridos sombreros, es resaltar el esfuerzo y arduo trabajo de manos trabajadores de ecuatorianos dedicados por años a esta vocación de creación.

El sombrero de Montecristi es uno de los más conocidos y buscados por su extrema finura, mismos que se han sabido posesionar en los mercados más exigentes europeos. Según los expertos, los artesanos de Montecristi, en Manabí, poseen los conocimientos ancestrales y técnicos en la fabricación artesanal del sombrero, en la selectiva elección del calibre de la paja y en la técnica de tejido manual, que permiten obtener un grado de perfección, que incluso los más finos llegan a semejarse a una tela fina y se lo obtiene luego de cinco o seis meses de trabajo, llegando a costar hasta $5.000.

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Este tejido tradicional de paja toquilla del Ecuador, a partir del 5 de diciembre 2012 forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, donde se expresa la cultura milenaria y ancestral de este país.

De acuerdo al Ministerio de Turismo, países como Francia, España, Italia, Estados Unidos, Brasil, Argentina y Japón son los que más buscan contar con este accesorio ecuatoriano que es elaborado por manos hábiles que aprendieron el oficio de manera hereditaria.

Personajes reconocidos de la pantalla internacional, así como cantantes y escritores han lucido uno de estos sombreros ecuatorianos que cumplen altos estándares de calidad para su venta en el exterior.

Antecedentes

Los sombreros de paja toquilla (Panama Hats) se hacen de una pseudo-palmera sin tronco (Carludovica Palmata), que crece en zonas montañosas de la amazonía y costa ecuatoriana, originalmente en Jipipaja, por eso también se los conoce como Sombreros Jipijapa o simplemente Jipijapa. Sus hojas parecen a un ventalle y crecen a una altura de entre 2 y 3 metros de la superficie.

El legendario sombrero de paja toquilla tiene más de cinco mil años de historia en Ecuador, con evidencias de su existencia en las culturas precolombinas Jama Coaque, Chorrera, Manteña, entre otras, donde tiene una forma más básica y primitiva, parecida a las alas de un murciélago, llamados "tocados" o "tocas".

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Ya por el siglo XVII el indígena Domingo Chóez fusionó esta materia prima con la forma de los sombreros españoles. Y a partir de ello se produjo el auge de los "toquillas" o sombreros de paja toquilla, a tal punto que en 1863 se exportaron más de 500 mil sombreros, llegando incluso a superar al cacao.

La verdadera historia del mal llamado Sombrero Panama o Panama Hat

Los primeros sombreros de paja toquilla se exportaron desde Ecuador a Norteamérica, Centroamérica y Europa al final del siglo XIX, pero obtuvieron el nombre de Sombrero Panameño o Panama Hat a principios del siglo XX por las famosas fotos de la construcción del Canal de Panamá, donde muchos hombres prominentes junto con el presidente Theodore Roosevelt llevaron maravillosos sombreros de paja toquilla, desconociéndose totalmente que procedían de Ecuador y que eran confeccionados por hábiles manos manabitas, principalmente en Montecristi.

En estos días los legendarios sombreros de paja toquilla aún se hacen a mano en Ecuador, principalmente en la pequeña ciudad de Montecristi, Manabí, utilizando como materia prima la pseudo palmera Carludovica Palmata.

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Cada sombrero es único, el tejedor que lo empieza lo termina, y se necesitan de 1 a 6 meses para terminarlo. Se teje el sombrero en la tarde bajo la sombra o en la noche para que evitar que el sol y el calor resequen la paja y se estropee.