Aros largos o pequeños: Elígelos según la forma de tu rostro

Cada vez hay más modelos de aros, de todos los colores y todos los materiales, lo que hace que no haya excusa para no llevarlos. El punto es: ¿cuál te queda mejor?

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Foto: cosasdemaria.wordpress.com

Es un complemento muy habitual y usado a lo largo de la historia. Tanto para hombres como para mujeres, se trata de un adorno cómodo que puede usarse cada día y que de modo muy sencillo le da un toque de estilo a nuestra imagen, además de atraer la atención hacia el rostro, cuello y hombros, en caso de tratarse de aros largos.

Cada vez hay más modelos, de todos los colores y todos los materiales, lo que hace que no haya excusa para no llevarlos. Los soldados del imperio persa son el primer grupo del que se conoce un uso de esta joya, aunque no empezó a ser tratada como moda hasta el siglo XVI en Europa. En otras culturas, este complemento puede estar relacionado con la religión. En la India, por ejemplo, agujerean los lóbulos de los bebés pocos días después de nacer en ceremonias religiosas similares a un bautizo. En Nepal y Laos es una falta de respeto llevar más de uno en cada oreja.

En función de la forma del rostro, unos complementos sientan mejor que otros, aunque la elección puede depender en gran medida de la ocasión. Las caras redondas suelen exigir aros más largos que anchos y también delgados, de manera que contribuyan a dar una sensación de alargamiento del rostro, mientras que no se aconseja para estos rostros los aros pequeños o muy gruesos.

Las caras con formas ovaladas no tienen grandes problemas para lucir bien cualquier tipo de aros, y sólo se aconseja que el tamaño sea proporcionado con la cara. Por su parte, a los rostros con formas cuadradas o rectangulares les sientan especialmente bien los modelos con líneas curvas y suaves, como los redondos, los que tienen forma de lágrima o las argollas, mientras que los muy largos no funcionan demasiado bien en estos casos.

Los expertos en estilismo aseguran que para encontrar los aros perfectos siempre hay que dar prioridad a uno de los tres factores clave: la longitud, el color o la forma. Si llevamos un vestuario más sobrio o liso, se aconseja buscar un complemento en el que destaque el color, mientras que si vestimos una ropa más especial, que resalte los hombros y el cuello, apostar por unos aros largos será clave para apoyar todo el estilismo.

Fuente: Bang Showbiz