Literalmente esclavas de la moda: Trabajadoras marroquíes son explotadas

En España apareció una investigación llamada “La moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección” que tiene a importantes marcas de moda bajo lupa.

En España apareció una investigación llamada “La moda española en Tánger: trabajo y supervivencia de las obreras de la confección” que tiene a importantes marcas de moda bajo la lupa.

El estudio toma encuestas realizadas a 118 obreras de la asociación marroquí Attawassol que aseguraron que su jornada de trabajo habitual es de 45 y 54 horas. La empresa que figura con estos niveles de explotación es el grupo Inditex dueño de Zara, Bershka, Stradivarius, Oysho, Uterqüe, Pull & Bear, Zara Home y Massimo Dutti.

Pero esas no son las únicas empresas que fabrican su producción en Marruecos con estas condiciones de trabajo, también El Corte Inglés e Induyco, Cortefiel, Mango y muchas otras firmas europeas sobrecargan a las manufactureras de los talleres textiles de Tánger.

La investigación fue realizada para la “Campaña Ropa Limpia” de las ONG española Setem y gallega Amarante Setem. Uno de los datos más significativos es el que denuncia malos tratos a las trabajadoras de MANGO que aseguraron recibir malos tratos de parte de los jefes, entre ellos exceso de horas de trabajo, bajos salarios, abusos verbales y físicos, arbitrariedad en la contratación y el despido, medidas disciplinarias desproporcionadas y obstáculos a la acción sindical.

Pero lo peor es que también declararon que las horas extra son obligatorias y en algunos casos no se pagan. Además, de comentar que la mayoría de los días trabajan 12 hrs diarias y seis días a la semana por menos de 120 dólares al mes.

Esta información es impactante y tiene a variadas marcas siendo criticadas. Es de esperar que alguna autoridad tome cartas en el asunto. Sin duda la industria de la moda mueve millones de dólares en ganancias, sin embargo, muchas marcas explotan a cientos de trabajadores aprovechándose de la necesidad de las operarias.

Fuente: www.elmundo.es