Sin sostén: La mejor tendencia atemporal

Como me dijo alguien por ahi, a lo William Wallace (Corazón Valiente) “Freedom”. Y es que es tan verdad que es esa la primera sensación.

Hoy día puse en twitter algo que quería poner hace bastante en menos de 140 caracteres porque es tan verdad. No es una moda, no es tendencia, pero es uno de los mayores placeres que toda mujer puede tener: andar libremente por la vida sin sostén (o corpiño). Yo al menos, lo amo, y lo noto.

No vamos a decir que nací desprovista de estas virtudes de forma genética, e incluso cuando era más chica era más voluptuosa aún. Hoy las auto declaro “con lo mejor del ayer”, y es que si bien ya no son tan protagonistas de nada, me gustan y además me son más útiles (para moverme, para vestirme, para hacer ejercicios de forma más libre, etc).

Pero independiente de su tamaño, es lo que las acompaña todos los días de nuestras vidas (no sé, en la mía al menos desde los 13) y eso es el sostén.

Lindos, sexys, cómodos, incómodos, útiles, regalones, negros, blancos, estampados, infantiles, push up, relleno, basic, sport, espalda cruzada, perfect shape… puedo seguir al infinito pero donde me quedo corta de palabras es en ese minuto dónde estos no están en tu cuerpo.

Como me dijo alguien por ahi, a lo William Wallace (Corazón Valiente) “Freedom”. Y es que es tan verdad que es esa la primera sensación.

Yo me siento hasta más flaca, y me dan más ganas de moverme justo cuando precisamente menos puedo. Es una sensación de no estar acostumbrada a sentir tu ropa con esa parte de tu cuerpo, a que todo está menos estructurado, a que hasta respiras mejor. Quizás estoy siendo muy gráfica pero gente, nosotras nos entendemos. De verdad que sí.

Un hombre me dijo hoy “el placer de las mujeres que nunca he logrado entender”. Y yo le respondí: ” es que a las mujeres no hay que entenderlas, hay que quererlas”.