Vogue saca una espeluznante portada

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La revista de modas más importante del mundo nos vuelve a sorprender con su portada. Una modelo, llena su rostro con piercings y el photoshop achica su cintura hasta 33 cm, como la mujer de la cintura más pequeña del mundo en el récord Guiness.

En sus páginas centrales, Vogue Italia presenta un reportaje con la historia de esta mujer, Ethel Granger que se obsesionó con llevar su cintura al mínimo posible, pues a su marido le gustaba así. Lo que también le gustaba al marido, era que usara piercings.

Yo no entiendo porqué, quizá es que no encuentro el reportaje completo; se dice que esta mujer es revolucionaria porque se queda con su propia concepción de lo que es bello; seguramente tuvo muchos problemas de salud, pero ninguno tan grave ya que vivió casi ochenta años.

Es que en el fondo, en la mitad de la década de los cincuenta, a ninguna mujer occidental citadina se le ocurriría llenar su rostro de piercings; era como adherir a una cultura tribal que no era la propia y quizá allí radica su ser revolucionario… aunque no veo demasiada revolución en hacer lo que te manda el marido.

Vogue ha sido criticada con razón, porque aunque intente hacer una alusión artística tipo Tim Burton, lo que logra en realidad, al ser una revista de moda, generar una imagen errónea de un ideal corporal insano. Con los ojos correctos y altura de miras, sabemos que una exposición de cuerpos de silicona cortados al sesgo no son indicación de que haya que practicar asesinato y conservación de cadáveres; ¿Sabrá Vogue, entonces, proyectar una discusión artística sin caer en que se crea que difunde el ideal tormentoso de las aguas de los trastornos de alimentación y otros vicios de nuestro tiempo?

Al ver esta portada, me impacta. Si la veo en una galería de arte, la encuentro gloriosa. Pero en la portada de una revista de modas, es un gran peligro.

¿Ustedes qué piensan?