Volviendo a lo básico

Sobre compras no hay nada escrito

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Lo reconozco. Me encanta comprar. No sé si compulsivamente, pero desde chica he tenido una fascinación por la moda en general. Cada vez que veo algo original y bonito, pregunto el precio y, si puedo, me lo llevo. Pero, desde hace un tiempo, mi forma de comprar ha cambiado. Vamos al origen del asunto.

Antiguamente, la gran mayoría de las cosas que uno necesitaba las compraba directamente con el distribuidor oficial. Ya sea ropa, zapatos, carne o verduras, todo se compraba sin intermediarios.

Ahora, gracias al aumento de tiendas que se promocionan en redes sociales (principalmente Facebook) se ha retomado esta lejana costumbre. Sólo basta pedir por inbox el celular de la dueña de la marca y concertar una cita.

Así fue que llegué a “Como señoritas atelier”. Fines de marzo del 2010, yo estaba en proceso de titulación y estudiaba a mi ritmo. Vi un vestido en el perfil  y la contacté. Llegué a la dirección y me recibe Silvana, muy amorosa. Tenía la ropa en percheros en la terraza de su casa, bastante agradable para terminar el verano. Así, cada tarde de martes. Hasta que terminamos siendo amigas.

Pasaron los meses y de la terraza nos fuimos al living de su casa. Cada tarde de martes hablábamos de todo lo que nos pasaba. Sin darnos cuenta, se nos iba la tarde entre tecitos y conversaciones. Muchas veces la fui a ver sin comprar nada, sólo para ponernos al día.

Es muy agradable ir a ver ropa y que te reciban con buena disposición, una sonrisa y una taza de té. Desde que conocí esta nueva modalidad de compra-venta de ropa, zapatos y accesorios, ya no me gusta mucho ir al mall. Prefiero “volver a lo básico”, cuando se establecía relación con los dueños de la tienda, más allá de que compres o no.

Silvana atiende todos los viernes en su casa, ubicada en Providencia. Búsquenla en facebook “Como señoritas atelier”, los precios son buenos, hay tallas para todas y la atención es excelente.