Llegamos tarde a las ofertas en Patronato

No había nada en el barrio más “barato” de Santiago.

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(cc) Flickr.com/mollypool

Si no saben qué es Patronato significan que no son de Santiago y como Chile (y el mundo) es un sitio que llega muchísimo más allá de las fronteras de nuestra capital, les voy a explicar qué es este lugar. Se trata del barrio de ropa “barata” más grande que hay en Santiago. Es como una especie de outlet enorme donde la mayoría de las tiendas son manejadas por coreanos (hasta hace algunos años eran árabes) que venden las prendas al por mayor. Lo bueno de este sitio ubicado a un par de cuadras del centro, es que se puede llegar en metro y micro (bus), no les recomiendo ir en auto porque es casi imposible encontrar estacionamiento y salir se puede convertir en todo un parto.

Fui el sábado con mi mamá y mi hermana a ver ropa y terminamos absolutamente defraudadas: las ofertas se habían acabado. Es cierto que la baja temporada que experimenta el vestuario en enero ocurre durante las primeras semanas y nosotras fuimos prácticamente la última del mes, pero igual estábamos confiadas de que encontraríamos algo bueno, sobre todo por la fama del sitio. Pero en lugar de rebajas nos encontramos con los uniformes escolares (pobres niños, les cortan las vacaciones antes de tiempo).

Antes iba siempre a Patronato y nunca salía con algo que valiera realmente la pena y esta vez me pasó lo mismo: no compré nada. La ropa se repite en todos y cada uno de los puestos de la calle, está lleno de faldas a la cintura, vestidos y blusas floreadas, enteritos con cuadros, calzas que en esta época de calor extremo son una tortura… Y en las tiendas es lo mismo, están las mismas camisas con flores de la calle, los mismos vestidos con cintura y encima a los mismos precios de los quioscos.

Las únicas “ofertas” que encontramos estaban en la venta al por mayor de las tiendas, pero para eso tienen que llevar mínimo seis prendas y a veces del mismo tipo (una lata), qué hacer con seis blusitas floreadas en tonos verdes y azules. Así que al final lo único conveniente eran los uniformes: camisas, pantalón de colegio, faldas con tablas, chalecos azules, incluso parcas. Terrible para los pobres niños que todavía les queda un mes de vacaciones.

Y los locales más exclusivos que están al final de todo el recorrido, casi llegando a la calle Bellavista, tienen precios altísimos que no concuerdan con el sector. Esas tiendas se vende como alternativas y por eso tienen el descaro de vender un vestido (igual de floreado y con una faja en la cintura como los de la calle) a $30.000, increíble considerando que estos locales están en pleno barrio Patronato, el más “barato” de Santiago.