7 formas en las que la sociedad determinará lo qué te pondrás en 2020

Las macrotendencias estudian los comportamientos sociales y de paso, reflejan lo que se ve en productos culturales, incluida la moda.

Lo que pasa en el mundo, lo expresa la cultura. Esto incluye a la moda, que desde hace mucho tiempo dejó el reinado dictatorial de los diseñadores para responder a las necesidades de sus consumidores y su entorno. De esta manera, agencias como Fashion Snoops y su aliado Inexmoda, se encargan de buscar estos movimientos sociales, llamados macrotendencias, y su traducción en varias industrias creativas.

Pero, ¿cómo se verán las manifestaciones, incendios y otros problemas apremiantes en la moda?

PUBLIMETRO habló con Ada Gómez, de Fashion Snoops y Maité Cantero, de Inexmoda, quienes dan siete claves sobre cómo todo este contexto influirá en la moda de este año y el próximo. 7 formas en las que la sociedad determinará lo qué te pondrás en 2020

Nos vamos a morir: ¿nos divertimos o nos moderamos? 

7 formas en las que la sociedad determinará lo qué te pondrás en 2020 

Una coincidencia – que a la vez es un enorme contraste- entre ambos reportes de los conversatorios de Fashion Snoops e Inexmoda fue encontrar que ante la incertidumbre política y ambiental hay dos macrotendencias y tendencias, a su vez, simultáneas: una que se enfoca en la sostenibilidad y el minimalismo, en consumir menos, y otra, donde se hace oda al maximalismo que hemos visto en Gucci o Moschino e incluso en el retorno de los años ochenta.

Ada Gómez explica que esto depende del mercado: “Si tenemos siluetas fluidas, que es el sentimiento cultural de Vulnerabilidad que exploramos en nuestro reporte, hablamos de siluetas fluidas, pero a lo mejor en mercados más conservadores. En mercados más jóvenes sí veremos colores contrastantes, siluetas marcadas, hombreras”, explica.

Por su parte, Maite Cantero explica que mientras muchos son minimalistas y conscientes, otros quieren salir del agobio de la vida cotidiana y esto también se ve reflejada en la expresión, en todo sentido, de la individualidad. “Cada vez queremos ser más globales y menos nosotros mismos y poco a poco se abrirá la posibilidad de permitirnos ser simplemente como somos, sin la necesidad de meterse en ninguna etiqueta”, explica.

1920-2020

Pero es claro que así como hace 100 años, la ropa fue la respuesta ante la desolación de la Primera Guerra Mundial y la incertidumbre. En esta década eso vuelve a funcionar: “Muchos quieren salir de esa incertidumbre y vivir el sueño que es la moda”, explica Cantero.

Ada Gómez la complementa afirmando que ese sentimiento cultural del placer viene de ahí: “estamos tan amenazados, que necesitamos algo divertido. Alegrarnos el corazón. Eso se demuestra con color, exageración, maximalismo”.

Sportswear: spoiler alert 

Malas noticias para los que odian las sudaderas como moda de premium y lujo: seguirán a todo lo que da. “Sigue y seguirá. Cada vez, esto es personal, cobra más fuerza, porque queremos mostrarnos tal y como somos, sin disfrazarnos, vestirnos cómodos.

Y a fin de cuentas, de eso se trata el sportswear, de comodidad, con tecnología, que también te de libertad de movimiento”, explica Ada Gómez. Maite Cantero, por su parte, explica que en esto también se embarcan los años 80, con fenómenos como el maquillaje, Stranger Things, entre otras cosas, traducidas a lo contemporáneo: “  esto también se ve reflejado en las prendas de basket de los 80 integradas a la ropa de la calle”, afirma. 

 

¿La sostenibilidad sí es sostenible? 

 

Los estampados climáticos y el desarrollo de telas sostenibles, explica Ada Gómez, son una respuesta de la moda ante la tragedia climática que entre otras cosas, como industria, ayuda a acrecentar. “Se ve más fuerte, porque somos conscientes de lo que hemos hecho. Por eso tenemos más reverencia hacia todo lo natural. Por eso los estampados y grafías botánicas”, explica Ada Gómez. “El mundo también nos marca una pausa y los países toman cartas sobre el asunto. ¿Qué puede ocasionar esto? Que a lo mejor no podamos comprar por ejemplo de China, por aranceles altos de desperdicio y regresemos a la producción de hace más de 50 años”, afirma. Por su parte, Maite Cantero añade que aparte de los gobiernos, las personas y las industrias también se esfuerzan en lo sostenible, en el sentido de consumir mejor, consumir menos y reusar lo que tienen, o hacer procesos sostenibles con textiles, con procesos y tecnología para dejar menos impactos ecológicos. 

¿Puede ser lo artesanal más que algo de vitrina? 

Si bien muchos países tienen tradición artesanal que sus industrias de moda han adaptado a sectores premium y de lujo, falta que esta se acerque más a la gente para que sea sostenible y valorada, así como masiva al menos en pequeños detalles. Ada Gómez habla de que esto sería posible al menos en el sector de la producción:  Necesitamos regresar a donde estábamos un siglo. Ni siquiera un siglo, hace 50 años la industria era artesanal porque todo era más local. No había tanta globalización. Es el contrario, si se puede. En la industria se puede usar material artesanal y mano de obra y combinandolo con tecnología textil, o con procesos que hagan detalles o terminen un producto”, explica. 

Maite Cantero, por su parte, complementa que esto también obedece al retorno de las personas a lo ancestral (de ahí que lo tropicool o lo ancestral con pasarelas como la de Dior Haute Couture tengan salida), con saberes tradicionales en todos los campos y que esto se puede, en la moda, integrar con tecnología. “ Hay muchos proyectos de moda social que están contando sus historias. Vimos en la charla de macrotendencias a nuestra primera biblioteca indígena, por ejemplo. Esto inspirará a las marcas a contar otras historias sobre nosotros mismos”, afirma.