Moda y Bicentenario: los países andinos construyen su identidad global

En el Desfile Bicentenario Colombia, se ve que los países andinos están hambrientos de configurar un relato propio.

Las asociaciones con la moda, si se habla de la Independencia , están relacionadas con cómo sus caudillos desecharon los símbolos del Antiguo Régimen (ese modelo social que encabezaba la aristocracia hasta el siglo XVIII y que fue derrotada en Francia políticamente y culturalmente en toda Europa) y los adaptaron para crear un ideal moderno de nación. Pero más allá de los próceres, cuyo relato es el único que se ha reproducido en los libros de Historia, hay otros que se han rescatado al menos en el ámbito vestimentario: el de Juana Velasco, quien donó todo su patrimonio para dar uniformes y banderas al Ejército Libertador.

Ella fue homenajeada en la nueva y moderna terminal de transportes de Tunja, donde la Gobernación de Boyacá convocó a seis diseñadores de los países liberados por Simón Bolívar para mostrar, al menos en términos simbólicos y de moda, lo que es la Gran Colombia hoy en día: una región con enormes divisiones identitarias que hasta ahora las explora en moda (siendo el más adelantado Colombia, en este terreno) y que desea mostrar al mundo todas esas diferencias. Eso sí, con algo en común: el origen y el mirar hacia adentro son la clave para construir productos atractivos con los qué crear historias.

De esta manera, Virgilio Madinah (Colombia), Tony Vergara (Panamá), Yirko Sivirich (Perú), Nidal Nouaihed (Venezuela), Fabrizio Celleri (Ecuador) y  Rosita Hurtado (Bolivia), mostraron que la región ha dado pasos importantes en cuanto a contar relatos propios si se habla de moda de autor.

Estas fueron las propuestas que presentaron.

Virgilio Madinah (Colombia)

El diseñador nacional muestra que, por lejos, los diseñadores colombianos llevan años depurando su propio proceso creativo y darle un altísimo nivel en acabados, ensambles y estilismos y que por esta razón somos potencia en la región, al lado de Brasil:  esto se ve sobre todo en pasarela, en la cohesión de su propuesta y en piezas que van más allá de la obviedad. Madinah se inspiró en los hombres de la campaña libertadora y presentó piezas statement en tejidos tradicionales, que combinó con básicos como camisetas que mostraban a las líderes de la Independencia, mas blazers y otros tejidos propios de la región para mostrar una propuesta arriesgada, pero que apela a la concepción más tradicional de masculinidad, sin olvidar claramente, los matices contemporáneos en los que esta se transforma.  De esta manera, “Lanceros” evoca un homenaje a toda esa producción del departamento y se conforma esa identidad colombiana que va más allá del Caribe y se enfoca en otras formas de ser, de una manera impecable.

Tony Vergara (Panamá) 

En Latinoamérica se ha entendido, por moda, durante mucho tiempo, el traje con brillo, hecho con espectacularidad y fasto. Hay que ver los premios Billboard Latinos, por ejemplo, para ver esa estética en todo su esplendor. Pero Panamá toma otros derroteros: Tony Vergara quiso inspirarse en la selva del Darién en su colección “Arbórealiz”, con buenas piezas de estampados, volúmenes que recordaban a Gemma Chan con su Valentino en los Oscar, en tonos lavanda, verdes y amarillos. Con su colección homenajeó a la etnia puna y de esta manera, cuenta otra historia de cómo se concibe la moda en su país.

Nidal Nouaihed (Venezuela)

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LUNA ORIENTAL UN HOMENAJE A LA ASIA MILENARIA … así como la historia de las mil una noche, pasando por las pinturas asiáticas y el especial tono azul y sus matices en degrade, son los elementos de inspiración para la construcción de este TRAJE DE GALA en alta costura. Centenares de flecos de canutillos preciosa degradados de azul a plata realizados cada uno a mano, en diferentes tamaños e integrados a bordados en arabescos chinos que simbolizan el cielo , con incrustaciones de cristales opalos , celestes y azules para crear una silueta de curvas y de geometría orgánica… Este especial traje realizando durante 10 meses , tiene un especial significado dentro del proceso del #hautecouture y para mi como diseñador de modas …. Fue elaborado para la Miss Venezuela UNIVERSO @mariamhabach para una ocasión muy especial…. luego lo uso en la salida de coronación, sólo se observó por minutos , creando polémicas interminables … Hoy es fotografiado con la bella modelo @rosangelagma , por @gers.photo capturando los movimientos mas impactantes. Maquillaje y estilismo @constylofranklinleal #missuniverse #nidaldesigner #pasarela261 #acmov

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Una mezcla entre esa estética tan latina del brillo y del reinado de belleza ( el diseñador es uno de los imprescindibles entre esta casi que institución cultural en su país), los símbolos europeos y lo étnico. Nouaihed recuerda a través de sus espectaculares y profusos vestidos bordados que de todos modos evocan moda para muchas nacionalidades en la región y que por ello han sido un relato amplia y exitosamente contado hasta ahora. Brillos, recamados, entramados. Todo eso se vio combinado con accesorios que evocaban los símbolos de moda más representativos de Dior y otras casas de moda a comienzos de siglo XX. Su colección se llamó “Victoria” (se inspiró en el triunfo de la Batalla de Boyacá) y en ella también presentó tejidos propios de Maracaibo, conocidos como “soles”. Exploró a su vez la estética wayuú en una o dos piezas a través de lo gráfico y las borlas, pero su pieza final se iba más por ese amor por lo fastuoso, al presentar una chaqueta bordada que recordaba las lámparas de cristal decimonónicas de los lugares donde departía Bolívar.

Rosita Hurtado (Bolivia)

Si bien en Colombia, México y Brasil se han contado a través del estampado los problemas políticos y las desigualdades sociales, Rosita Hurtado lo hace en Bolivia a través de piezas supremamente comerciales, con siluetas sencillas y estampados que se repiten en varias piezas que van a un público más masivo. Así, las mujeres indígenas de su país y los relatos urbanos de La Paz se tradujeron en mini vestidos y piezas ligeras en cuanto a textura y tamaño. 

Fabrizio Celleri (Ecuador)

Su fashion film del comienzo evocó esa aspiración de sofisticación europea que tan bien ha calado en Latinoamérica si se habla de moda. Pero el diseñador, que lleva 25 años de carrera, esta vez decidió proponer algo más: con su colección Colorida y Barroca se inspiró en las etnias de su país al proponer estampados y texturas en maxi siluetas y también en prendas clásicas. Celleri así se une a ese relato artesanal (sin llegar a literalidades) que han mostrado otros diseñadores en la región.

Yirko Sivirich (Perú)

La moda puede ser artesanal, pero no es copiar literalmente lo que un artesano ha propuesto desde hace milenios. Y muy al estilo del mexicano Ricardo Seco con sus colecciones políticas,  esto fue lo que hizo el diseñador peruano, al involucrar todo el trabajo textil y artesanal de Puno para convertirlo en una audaz colección de menswear, donde reinaron la logomanía y el athleisure. Eso sí, el toque más tradicional se vio en los accesorios, que contrastaban con toda esa propuesta desenfadada.

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