La hija de Marcela Vacarezza, Florencia Araneda nos comparte el mejor secreto de belleza heredado de su mamá

La joven influencer, y embajadora de Opposite, compartió su rutina de belleza natural.

 

¿Cómo aprendiste a aceptar tu cuerpo?

Aceptar nuestro cuerpo es una batalla de todos los días. Es importante tener claro que este es el cuerpo que nos tocó y sacarle el mayor provecho posible. No es algo que uno pueda cambiar. Lo peor es compararse con modelos y fotos de las redes sociales, porque todos somos distintos, tenemos genéticas y estilos de vida diferentes.

 ¿Qué desayunas normalmente?

No soy de las personas que se cuidan en la alimentación. Me gusta tomar un desayuno abundante para partir bien el día. Pan con algún acompañamiento, fruta, avena o cereales.

Alimento imprescindible en tu dieta:

La verdad, no tengo ninguno. Todos los días como cosas distintas, no tengo una dieta preestablecida.

Actividad deportiva favorita

Definitivamente, no me gusta el deporte. He tratado de todo para enganchar, pero no es lo mío. De vez en cuando salgo a trotar con mi papá para hacer algo de movimiento, porque sé que es sano y me sirve para mantenerme.

Trucos para disimular el cansancio o una mala noche:

Un poco de base o corrector de ojeras.

¿Cómo es tu rutina de maquillaje?

No tengo una rutina. Me maquillo sólo si voy a salir en la noche. No me gusta maquillarme para el día o para ir al colegio.

¿Cómo cuidas tu piel?

Para cuidar mi piel lo más importante es la crema humectante. Necesito usarla en la mañana y en la noche, sin falta. No uso muchas cosas ni productos.

¿Cómo mantienes tu pelo sano?

Para mantener mi pelo sano lo único que hago es colocar aceite para el pelo después de lavármelo.

¿Tienes algún consejo de belleza natural que apliques en tu vida?

Tomar agua. Es lo más importante, ayuda a limpiar la piel e hidratarla.

¿Secreto de belleza heredado?

Algo heredado de mi mamá: siempre aplicarme bloqueador antes de partir el día. Ya es costumbre.

¿Algún mal hábito de tu rutina que hayas erradicado?

Un mal hábito en mi rutina era comer a deshora y muchas veces al día. Ahora intento comer cada tres horas para no sentir hambre.

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