Haz de tu hogar un lugar de armonía

Algunos consejos que me han funcionado para liberar mi casa de la energía negativa.

Siempre he considerado a mi hogar, mi lugar sagrado. Fuera de ella puede girar el mundo con sus prisas y angustias, sus groserías y mala vibra, con todo lo que tiene, de lo que soy parte y aporto. Pero cuando cruzo la puerta, lo que más deseo en la vida es encontrarme con ese rinconcito que me abrace y proteja, que me haga sentir que todo estará bien y que me deje desconectarme del caos exterior.

Es justamente por eso que insisto tanto en mantener el hogar limpio, no sólo de polvo, sino de energía. El tema del Feng Shui y esas técnicas orientales nos ayudan a liberar los espacios para que la ibra positiva fluya mucho mejor.

Desde el primer día que me mudé, me propuse construir un hogar, más que una casa. Decidí que quería llenarlo de amor y luz para que cualquier persona que entre, encuentre paz, armonía y salga mucho mejor.

  • Empieza por poner cada cosa en su lugar. Todo objeto debe ser útil y ayudarte, nunca estorbarte.
  • Olvídate de acumular cosas porque puede que las necesites después. Todo lo que ves en tu casa, desde el tapete, hasta tu ropa y la vajilla es materia que acumula energía. Imagina la energía basura que tienes por ahí sólo para recordar.
  • Asigna un sólo lugar para la basura. Nunca permitas que los contenedores obstruyan las entradas a las habitaciones. Lo ideal es tener uno en el baño y otro en la cocina.
  • Sé ordenado, ponte un horario para la limpieza y respétalo. Debes hacer de la limpieza de tu hogar un hábito y echarle ganas para que quede lo más limpio posible.
  • Nunca salgas de tu hogar sin dejar todo listo para recibirte. Tiende tu cama, lava los trastes y recoje el baño para que cuando llegues al terminar tu día, no gastes energía en eso.
  • Sé selectivo con las personas que invitas a tu casa y asegúrate que sean personas de confianza o que quieras mucho. Toma en cuenta que cada palabra y sonido que se emita ahí adentro, quedará registrado para siempre.
  • Abre las ventanas y procura que todos los días entre luz a tu hogar.
  • Ahorra luz, agua y en todo lo que consumas. No desperdicies comida, si vives solo, compra lo suficiente.
  • Quítate los zapatos y camina naturalmente por tu casa. De preferencia hazlo en la noche, cuando haya terminado tu día y puedas relajarte.
  • Todos los días visita todos los espacios de tu casa. Entra a todas las habitaciones y pasea por los pasillos.
  • Ten plantas y flores y háblales todos los días.

Tu hogar es un santuario, trátalo como tal y visítalo todos los días con amor. A mi me encanta disfrutar de su silencio y agradecer todos los días que puedo vivir en él. Al final es en donde empieza y termina tu día.