Razones estéticas por las que deberías aprender a relajarte

El estrés no solo puede dañar nuestro organismo, sino que también puede tener efectos anti estéticos que afectan la forma en que nos vemos.

El estrés es un estado permanente de tensión y preocupación, y aunque a veces ni siquiera nos demos cuenta, nuestro cuerpo nos envía señales a las que deberíamos prestar más atención.

Además de los problemas más graves, como la presión arterial alta o el deterioro de algunos órganos a largo plazo, el estrés puede causar estragos en la piel, el cabello, las uñas e incluso, en el peso.

Si no tomamos en serio este problema y hacemos algo al respecto, es probable que además de tener problemas de salud, nos veamos cansadas, agobiadas y ojerosas.

Nuestro cuerpo interpreta el estrés como un estado de alerta constante, es por esto que al sentirse “en peligro” o amenazado por algo, privilegia el funcionamiento de lo básico e importante.

En este sentido, lo estético se ve perjudicado inmediatamente. El estrés genera acné, sequedad en la piel e irritaciones. Hay personas que desarrollan rojeces y heridas en la piel por estrés, y luego de haber descartado otro tipo de problemas dermatológicos, se dan cuenta de que las tensiones diarias tienen mucho que ver ahí.

El cabello también se resiente cuando estamos estresados. Es común que se caiga, se debilite o que se ponga más opaco. Si se está en un estado de estrés, es muy importante consultar con algún especialista sobre la posibilidad de tomar suplementos vitamínicos que eviten que el cabello sufra las consecuencias.