Cómo saber si es hora de abandonar el nido

En Belelú nos encanta hablar sobre el momento en que decides independizarte, tratando siempre de motivarte con las mejores recoendaciones y sugerencias para que sea una experiencia increíble.

Hacemos mucho hincapié en que dejar el nido debe ser una decisión tomada muy en serio, bien planeada y sobre todo llena de emoción.

Cuando la decisión es tomada bajo situaciones de estrés con tu familia, es probable que no disfrutes ni un sólo día como lo mereces. Son pocos los padres que asimilan el hecho y lo toman con madurez, pero también existen casos en donde el chantaje es lo primero que sale a la luz. En estos casos, lo mejor es acercarte a ellos con amor y exlicarles por qué deseas hacerlo.

Si en este momento esa idea te da vueltas en la cabeza y necesitas un empujoncito para animarte, checa las señales que hemos detectado de que ya estás listo para dar el siguiente paso, fuera del hogar de tu padres.

Te sientes limitado

No me refiero a los límites para los permisos, sino a que de un tiempo para acá sientes que no puedes hacer cosas dentro de casa. Esa libertad que sentías cuando tenías 13 años con el pensamiento de que todo lo que había en casa te pertenecía, ya no es la misma ahora que tienes 26.

Ves a tus padres como dos adultos más

Llegó un punto en el que esas dos figuras dejan de ser autoridad y se convierten en un montón de adultos viviendo bajo el mismo techo con la necesidad de su propio espacio y organización.

Te haces emocionalmente independiente (es lo ideal), entonces tus padres empiezan a ser más compañeros que guías. Cuando te conviertes en una persona adulta y en descubrimiento, es momento de buscar nuevos espacios para explorar. Empiezas a sentir curiosidad por los retos personales, eso es un gran indicador.

Empiezas a cooperar económicamente

Además de que tu familia se sentirá muy orgullosa de ti, debes saber que aportar económicamente en casa de tus padres te hace una person más independiente cada vez.

Esa necesidad que surge de apoyar, colaborar y compartir, es señal de que te estás preparando para iniciar el camino de la independencia económica. No la desaproveches.

Te das cuenta que no todo te gusta

La zona de confort te impedía ver las cosas que no te agradan tanto o cambiarías, porque tiene más valor lo que te ahorra tiempo o te hace las cosas más fáciles. Cuando estás listo para mudarte solo, eres objetivo y puedes ver que la cocina es muy pequeña y que cambiarías el color de las paredes, que cuando tengas tu casa tu jardín será más grande y siempre habrá flores en la mesa.

La casa es de tus padres

Empiezas a entender que vives en la casa de tus padres y por lo tanto no participas en todas las decisiones. Eso te lleva a buscar tu propia atmósfera y respetar la de ellos.

Aprecias la soledad

Por último, mudarte significa estar listo para lidiar con tus propios problemas y saber que ya no puedes adjudicárselos a alguien más. Cuando puedes hacerte responsable de todo lo que haces, entonces tienes lo más importante: libertad.