La tendencia de no seguir las tendencias

¿Es posible mantenerse fuera de las tendencias, sin que esa misma actitud se convierta en tendencia?

Las tendencias se construyen en un momento, tiempo o lugar determinado. Pueden surgir, simplemente, porque a una persona que tiene influencia en las redes sociales o en la moda, se le ocurrió que eso es lo que se usará en la próxima temporada.

La palabra tendencia puede tener dos lecturas. Si vamos a lo concreto, la Real Academia Española define este concepto como “una fuerza por la cual un cuerpo se inclina hacia otro o hacia alguna cosa”.

En términos más coloquiales, podemos decir que las tendencias son “un imán para los humanos“, una fuerza que influencia de tal modo que hace que las personas actúen en torno a un concepto.

Estamos en el apogeo de las tendencias y las redes sociales han contribuido mucho a eso. La inmediatez con la que se difunde la información permite que una mujer que está en China, vea lo que se está llevando en Brasil, y a partir de esto, la tendencia se expanda o surja una nueva idea.

883471343254c0d2ca9bz.jpg

(cc) Maria Morri / Flickr

Sin embargo, hay personas que aseguran que no siguen ninguna tendencia. No tienen perfiles en las redes sociales, no ven televisión, dicen ser fieles a su propio estilo y se oponen a las modas masivas.

Esas personas, suelen juntarse o tener amigos que piensan de manera similar, o sea, tal como la RAE lo define, es un cuerpo guiado por una fuerza que lo hace inclinarse hacia otro cuerpo o cosa, lo que al fin y al cabo, es una tendencia.

No seguir las tendencias también es una tendencia. Es una forma de auto definición que, queramos o no, nos posiciona o nos incluye dentro de un concepto o una forma de pensar determinada.