Antes de mostrarlos: Te damos los pasos para la operación pies perfectos

Estás ad portas de sacar las sandalias del clóset, de comprarte ese modelo que te encanta o de esos fines de semana caminando a pie pelado sobre la arena o el pasto. Pero antes de mostrarlos, preocúpate de dejarlos suaves y bellos.

Hay datos clave. No cuidar los pies puede acarrearte lesiones en la espalda, caderas, rodillas o tobillos, o que el uso de tacos o de un zapato inadecuado puede dar origen a problemas óseos, articulares o de ligamentos.
Sabemos que lucir unos pies lindos y suaves no es tarea fácil, y no es sólo una cuestión estética; tus pies necesitan cuidados extra para soportar ese desafío de las alturas y llevar todo el peso de tu cuerpo a cuestas… Como seguramente los tuviste algo abandonados durante el invierno, dedícales unos minutos y déjalos suaves y hermosos.

La piel de los pies es la más expuesta, la que más sufre, y la que evidencia al primer golpe de vista el estado en que están. Es una zona que tiene tendencia a resecarse con bastante facilidad, ya que no tiene las glándulas productoras de los aceites y grasas naturales para mantenerlos en una condición óptima de lubricación. De hecho a veces esta misma piel seca puede "pelar" los pies, dejar zonas de color rojo y causar sensación de picor. Tranquila, esta piel seca no es una situación muy grave, pero sí muy molesto cuando se extiende hasta el talón, ya que incluso pueden aparecer grietas debido a la sequedad excesiva, o sangrar, causando mucho dolor si se infectan y, por ende, dificultando incluso el caminar.

Hay varias causas de esta sequedad. El eczema, por ejemplo, es una enfermedad de la piel que puede ser responsable de ésta; una baja actividad de la tiroides o el hipotiroidismo a menudo también los deja resecos y escamosos; puede ser un síntoma del pie de atleta, una forma de infección por hongos, e incluso las duchas o baños de agua muy caliente les afectan.

Si esta piel seca no es producto de alguna de las enfermedades mencionadas (para lo cual necesitarás un tratamiento médico específico), puedes combatirla sólo con la aplicación de un humectante de buena calidad y un tratamiento podológico casero. Lo primero es restregar los pies con un buen exfoliante, para eliminar todas las células muertas; luego sumergirlos durante unos quince minutos en agua tibia con jabón, más unas gotas de aceite mineral. Pasado este tiempo, con una piedra pómez (o lima específica) frota suavemente sobre la piel áspera con movimientos circulares. Enjuaga en la misma agua tibia, eliminar esa agua, lávalos nuevamente y sécalos con dedicación (entonces, si no tienes tiempo, no lo hagas). A continuación aplicar una crema hidratante por todas partes. Si este mini spa lo haces de noche (y no te mueres de calor), aprovecha de ponerte calcetines de algodón limpios, que permitirán una mejor absorción de la crema.

 

Exfoliación, masajes, hidratación…
Las opciones son múltiples para cuidar tus pies: desde plantillas antitranspirantes que se colocan en el interior de tus zapatos, tiras de silicona para proteger talones y dedos, mini spa para relajar los pies en tu casa, y las siempre necesarias y útiles cremas específicas.

¿Quieres probar algo diferente? Prueba con la aromaterapia, que logrará relajar tus pies, perfumarlos y a la vez darles un aspecto envidiable. En este caso compra algunos aceites esenciales, que serán tus aliados para dejarlos más bellos y rejuvenecidos día a día. Lo mejor es que puedes hacerlo en la tranquilidad de tu casa, mientras te relajas. Sigue estas indicaciones:

En un recipiente pon 600 ml de agua tibia, más 10 gotas de algún aceite (de lavanda, por ejemplo, o romero). Mueve el agua hasta que el aceite quede bien repartido. Acerca una toalla o paño de algodón a la superficie del agua, para que absorba sobre todo el aceite; empápalo bien. Acuéstate y relájate, coloca una toalla bajo tus pies y cúbrelos con el paño empapado con el agua y las gotas de aceite. Déjalo por 15 minutos, cierra los ojos y escucha una música suave. Transcurrido ese tiempo notarás los pies más aliviados, relajados y suaves.