Mi experiencia en Mercedes Benz Fashion Week México

Una modelo debe ser más que una percha: debe verse sana, coqueta, contenta y feliz.

Como todos los años, Fashion Week llegó a la Ciudad de México el 25 de septiembre y junto con 24 diseñadores de moda le mostró a México las nuevas tendencias y las colecciones merecedoras de reflectores. El lugar de dicho evento fue en Campo Marte y dentro de la enorme carpa pudimos ser parte de una experiencia que yo nunca en la vida había seguid,o pero que el puro morbo me orilló a hacer todo lo posible por estar ahí.

Entré a la pasarela de Alexia Ulibarri, quien se formó en The London College of Fashion, Marangoni y algunos cursos de Central Saint Martins y regresó a México en 2008 para ofrecerle a las mujeres una alternativa muy bonita de ropa.

Inevitablemente tengo que decir que ser parte de la experiencia de una pasarela me otorgó una opinión completamente diferente a la que inicialmente tenía. Me pareció maravilloso como en cuestión de minutos, todo un salón está listo para que por media hora desfilen mujeres con diferentes atuendos mientras suena música que va a acompañarlas durante los 2 minutos que dura su recorrido y cómo aproximadamente 150 personas vemos qué nos tiene que ofrecer el diseñador en cuestión.

Alexia presentó una colección floreada con rosas pasteles y verdes opacos que mostraban vestidos para toda ocasión, sin embargo, totalmente embriagados de femineidad pues las texturas, flores, transparencias y el sutil uso de encaje me mostró una línea totalmente femenina que, si mi estilo me lo permitiera, la usaría todos los días.

Hubo una gran variedad de modelos que supieron transmitir sus diferentes personalidades. Particularmente recuerdo a una pelirroja que fue la primera en salir, a ella que le quedaron perfectamente bien todas las piezas de diseño que Alexia Ulibarri confeccionó. Había una modelo rubia con facciones de muñeca que por más que intentaba inyectarle su energía a lo que estaba vistiendo, no lo logró nunca y muchos dirán “ay, pero ese es el chiste de una modelo” y aquí yo les diré que no.

Entiendo perfecto que viéndonos muy duros, una modelo es una percha, es un gancho que modela la ropa y que ella no debe tener personalidad ni debe expresar ninguna emoción pues lo importante en la pasarela es la ropa, sin embargo, a mí me llama mucho más la atención un vestido modelado por una mujer que se ve totalmente dueña de sí misma y de lo que trae puesto que una que nomás está siendo una percha.

Pero la parte que sí nada más no me gustó -y que no quiero dejar pasar- es que hubo una modelo particularmente delgada; no, no delgada: en los huesos. Me pareció indignante que a estas alturas se sigan aprovechando a mujeres así de delgadas. Con todos los casos de anorexia y de muerte por esta enfermedad, con todas las campañas hechas, inclusive, por modelos que sufren esta enfermedad, me parece lastimoso y negativo que se utilicen a mujeres con mirada opaca, que ni siquiera se ven sanas y parece que se van a caer en cualquier momento.

El cuerpo de una modelo en los huesos no es un cuerpo que tenga algo que envidiarse y justo por eso considero que podrían contratarse a modelos con un estilo más fit que se ven sanas, contentas y firmes. Creo que no hay nada más positivo para una marca, que quienes visten tu ropa en pasarela se vean cómodas, felices, coquetas y principalmente que te puedan trasmitir los atributos de la marca. ¿O tú qué opinas?