Los implantes están pasados de moda

Durante más de 30 años, hemos sido testigos de modelos de cuerpo femenino con pechos prominentes; sin embargo, durante el último lustro, nos estamos acercando a un molde más natural en cuanto a la expectativa femenina se refiere. En este último lustro, las ventas de cirugía plástica han disminuido aproximadamente en un 20%, quedando así como tendencia de la temporada pasada.

“Los pechos grandes han pasado de moda”, así lo reportaban diversos sitios de Internet en 2010 al recibir la noticia de que Sharon Osbourne, la legendaria 34DD, había decidido removerse sus implantes y convertirlos en pisapapeles para el rockstar Ozzy Osbourne, ya que consideraba que estaban mejor en el escritorio de su esposo que en su pecho.

A partir de esa fecha e incluso 9 años antes con la filmación de Blow, la industria de Hollywood dejó una restricción muy clara a todos sus casting agents: no a las mujeres con implantes de senos.

Diversas agencias, tanto de modelaje como de talento, tienen un concepto muy claro con respecto a los implantes. Se ha dicho que una mujer con implantes trata de esconder su inseguridad y, posiblemente, falta de talento o tuvo la desgracia de juntarse con la gente equivocada que la aconsejó terriblemente mal como para que tomara tal decisión.

Un directivo de las agencias que fueron entrevistadas a lo largo de esas fechas con respecto al tema claramente respondió: “Eh, ¿que si contratamos a modelos con pechos de Pamela Anderson? No”.

Representantes de este prototipo de belleza, como Heidi Montag del reality show de MTV llamado The Hills, han dejado una muy mala reputación para las mujeres que deseaban practicarse esta cirugía. Tanto silicón en el pecho, desde luego, da a una mujer una apareciencia vulgar y, me atrevería a decir, corriente.

Se recuerda, por supuesto que en los años ’80 se iniciaba el boom de los implantes con figuras como Jenny McCarthy en series de la televisión que toda América veía. Más tarde, a finales de los noventa, la sensual Pamela Anderson logró mantener este estándar con su escultural figura que, a diferencia de Montag, no daba presencia a considerarse como una mujer con silueta plástica.

No obstante, modelos como Kate Moss y actrices como Keira Knightley, que recibieron una crítica severa a inicios de su carrera por su extremada delgadez, se retomaron como figuras imponentes a nuestra sociedad bajo aquel adjetivo de naturalidad y, sobre todo, elegancia.

Incluso actrices de cine para adultos, como Sasha Grey que debe ser bastante conocida entre los caballeros, han tomado una postura en pro de los pechos naturales y, además, ha dicho que, al ser la pornografía una industria “consciente” del estereotipo de mujeres y de cómo éste afecta a las mismas, se ha preferido abrir las puertas siempre a una variedad en cuanto a gustos y tamaños.

En mi opinión, al aparecer Kate Upton en la industria de la moda como una chica tan naturalmente sana como para desfilar en la pasarela de Victoria’s Secret aun con celulitis y al permanecer pisando fuerte tanto Katy Perry como Kate Winslet en sus respectivos trabajos, el estereotipo de belleza se ha deformado de tal forma que ahora es considerado flexible. Es decir, lo ideal en el cuerpo de una mujer es que lo natural predomine de tal modo que ella pueda estar segura con sus atributos sin tener que recurrir al bisturí, aprovechando que ahora no existe esa presión social que previamente presionaba a mujeres delgadas a decidir por los implantes.

Los senos de una mujer, por supuesto, son un atributo crucial de una mujer. Sin embargo, hay que recordar que es la naturaleza misma la que nos los otorgó.