Mi experiencia de manicure con esmalte de gel

¡Al fin un esmalte que aguanta los malos tratos y no se pela a los dos días!

Me tomó muchos pero muchos años deshacerme del desagradable vicio de morderme las uñas. Siempre las llevaba cortas y justo cuando comenzaban a crecer, me causaba una especie de ansiedad indescriptible así que rápidamente las cortaba o, sin darme cuenta, me las mordía.

Intenté de todo: Usar uñas postizas para que me crecieran por debajo, esmalte de uñas de ajo e incluso de chile habanero… ¡y nada! La verdad es que en algún momento me resigné a tener las uñas cortas para siempre.

Sin embargo, hace como un año por fin logré dejar atrás el mal hábito y mis uñas se han fortalecido. Obvio que desde que las tengo más largas y estilizadas, ahora se ha vuelto una fascinación cambiarles el color seguido o hacerme el manicure.

El problema es que soy un poco torpe y me dura poquísimo el esmalte, por lo que a los 2 o 3 días mis uñas ya parecen una representación de Chernóbil y eso no se ve nada bien.

Lo maravilloso es que hace poco me topé con el manicure de gel o “gelish” y estoy fascinada. Este esmalte semi-permanente dura muchísimo y aguanta todos los maltratos a los que someto a mis pobres manos.

Este esmalte tipo gel se puede aplicar en uñas naturales o de acrílico y dura hasta 21 días sin escamarse, caerse, rayarse ni nada por el estilo. Un producto de belleza digno para las que no somos nada delicadas.

Ya la mayoría de los salones de belleza y de uñas lo ofrecen, aunque también es una excelente opción para aplicarse en casa ya que es justo como un esmalte normal.

En resumen: Me encuentro contenta y cada vez con uñas más largas y fuertes. Al fin encontré algo que no huele a ajo (¡ugh!) que me ayuda a proteger mis uñas y manos de mis tics nerviosos.

¿Has probado algún producto así? ¿Qué solución encontraste para que te dure más el esmalte de uñas?