Moda y Belleza

De tiendas y de música

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Siguiendo los preceptos de Stacy y Clinton y de las inglesas  de ¡No te lo Pongas! Es que aproveché de ir a las liquidaciones para buscar prendas básicas, bonitas y que no me importara repetir. Acá no era comprar “porque” estaba barato, sino comprar lo que quería comprar antes pero que no estaba a buen precio.

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Entré a Nicopoly y sonaba Arjona en la radio. Ese día estaba cansada por el trabajo, y mientras miraba la ropa pensaba en como quería sentirme con ella. Quería sentirme mina, entretenida y ganadora. Pero escuchando Arjona no podía imaginarme sino un derrote emocional de aquellos, echada en la cama llorando, con la pintura corrida y el piyama de polar.

Pasé a la tienda de al lado…¡la misma radio! La ropa no me gustó nada así que salí altiro. Pasé a la siguiente y un regetón a todo volumen me indicaba que los tacos aguja, las poleras con brillos, los jeans ultra apretados y las chaquetas con piel falsa, algo tenían que ver con la música. No, no quiero vestirme como mujer de narcotraficante ni como protagonista de un clip de regetón. No pienso bailar en un programa vespertino, pensé en mi salida.

Paseé por varias tiendas, y en general, la música era pésima, o al menos, no de mi gusto. Entiendo que las chicas que atienden, tienen que ponerse de acuerdo en qué música poner, que no debe ser fácil y que si están todo el día trabajando en un mall, con toda razón deben querer distraerse escuchando al trovador de sus ensueños, o al romántico de turno pop.

Pero cuando una quiere comprarse ropa, no quiere escuchar una balada lastimera. Quiere escuchar música movida, entretenida; quizá no a todo volumen – eso sí que me hace huir de una tienda-.

Después pasé por unas tiendas un poco más “alternativas” o sea, con ropa de diseñadores nacionales, de colores fuertes, mezclas de tejidos, costuras más o menos, precios un poco altos pero al menos más opciones diferentes. Pensé que allí tendrían alguna música mejor, pero no, el mismo Arjona. No sé, a lo mejor era la única radio que  se podía sintonizar bien, pero vamos, existen los Mp3 , los cds, por último, las radios de Internet.

Otras veces, he salido con amigas y nos hemos quedado en ciertas tiendas, únicamente porque la música estaba increíble. No digo que se aplique marketing musical como en los supermercados, que cuando está lleno ponen música rápida para que te apures. Pero si hablamos de una tienda chica de ropa, cosas tan sutiles como la música y el olor, pueden hacer que te decidas por irte o por quedarte.

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Cuando volví a la primera tienda, sonaba Francisca Valenzuela. No es mi favorita, pero “Muérdete la lengua” me hace sentir mil veces mejor que un cantante que después de darle odas a la mujer, le pega a la señora.

Ustedes, ¿Se fijan en la música de las tiendas?

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