¿Nos vestimos fome las chilenas?

A veces no nos atrevemos

Si salimos a la calle, podremos ver que las personas en general, se visten más o menos parecido. Abunda el negro y los colores neutros y suaves, los pantalones de cortes clásicos, los abrigos oscuros y las carteras prácticas. Conversamos con Lorena Ramos, docente de la Escuela de Diseño de Vestuario y Textiles de la Universidad del Pacífico y analizamos por qué las chilenas somos fomes para vestirnos.

1.- Salvo excepciones, ¿Podría decirse que las chilenas son fomes para vestirse?

A mi parecer, las chilenas no son propositivas a la hora de elegir su vestuario, sino que más bien, elegimos lo que está al alcance de la mano en las tiendas de retail o en el mall, es decir, no vamos más allá en el tema. No existe el concepto del producto único o del vestuario a medida, que es algo que nos permite usar ciertas prendas diferentes, con características distintas en cuanto a formas, materiales y texturas.

A pesar de lo anterior, el comprar generalmente en tiendas de retail o en el mall, considera otro factor que es el costo. Es en estos lugares donde se encuentra prendas al alcance de cualquier bolsillo y, por otro lado, las grandes tiendas y marcas masivas tienden siempre a adaptar las tendencias internacionales de la moda al mercado chileno, al gusto sobrio de las chilenas, a su estilo poco expresivo para vestir. Las tendencias internacionales llegan a Chile “suavizadas”, adaptándose en cuanto a formas, paletas de color y texturas.

2.- ¿Cuáles son los principales prejuicios de las personas que les impiden escoger prendas diferentes? (No quiero llamar la atención, no quiero parecer poco profesional, quiero verme maduro/a, me siento ridículo)

El principal prejuicio es el “qué dirán de mí” ya que cuando vemos a alguien vestida distinta por la calle sabemos inmediatamente que, o es extranjera o viaja y puede comprar prendas en otros países, y siempre nos damos vuelta a mirarla ya sea porque se ve muy bien o quizá mal, pero la miramos. En Chile no tenemos la cultura del ser como cada uno es, sino que al contrario, tratamos de pertenecer a la mayoría y no destacarnos. Estamos acostumbrados a la monotonía.

3.- ¿En qué prendas las chilenas estamos más dispuestas a innovar?

Yo creo que hay un grupo de usuarias, en general el grupo más joven (estudiantes universitarias) y profesionales jóvenes o adultas jóvenes de ciertas áreas profesionales creativas como el diseño, la publicidad, el teatro, el cine, etc. Que sí están muy dispuestas a innovar y que eligen tiendas, marcas o diseñadores para vestirse.

Creo que en este tipo de usuaria se da claramente la innovación en el vestir y no creo que en algún tipo de prenda en particular, sino que en cualquier tipología, desde las prendas básicas hasta los complementos como zapatos, carteras o anteojos entre otros.

4.- A veces la moda se vuelve en sí más llamativa, por lo que seguir la moda -aunque nos veamos llamativas- no necesariamente es ser atrevido en el vestir.

El hecho de seguir la moda no nos hace en absoluto ser más o menos llamativo o atrevido. El ser llamativo o atrevido no tiene nada que ver con el concepto Moda, sino que tiene que ver con el cómo cada una utiliza la moda a su propio estilo, el cual puede ser atrevido o no.

5.- ¿Qué factores han contribuido en el aumento de la variedad en los clósets? (Por ejemplo, la relajación en los códigos de vestuario en el trabajo, el teletrabajo, el aumento de variedad de ropa, las tendencias que combinan entre sí, la multi tendencia ¿donde ahora todo se usa?

El principal factor es la época, Siglo XXI, año 2011, y la respuesta se debe a factores sociológicos.

La era globalizada en que actualmente vivimos ha hecho que la masificación de la moda llegue a tal punto que estamos totalmente saturados de productos, a bajo costo y con diseño, es decir, productos estéticamente bien pensados. Hoy día tenemos al alcance de la mano muchas marcas de prendas de vestir, con distintos conceptos de uso, pero a la mano, lo cual hace que podamos comprar y combinar como queramos, productos de marca con otros que no son de marca, etc.

Por otro lado, esta misma masificación ha hecho que nos saturemos de tendencias temporales con tanta rapidez que desechamos rápidamente lo que no nos gusta para comprar otras prendas nuevas y, a la vez, esta amplitud de mirada globalizada permite el uso de prendas también de otras épocas sin que parezcan pasadas de moda sino que al contrario, se denominan “retro”.

Hoy podemos permitirnos el uso de prendas nuevas con otras no tan nuevas, sino que de temporadas anteriores, junto con otras definitivamente de otras épocas, rescatadas de nuestro propio closet o del de nuestras mamás y abuelas. Hay grandes diferencias entre lo “clásico” y lo “retro”, pero hoy están permitidas todas las alternativas de combinación a la hora de vestir, incluso se permiten prendas compradas usadas en tiendas de selección. Todo esto contribuye a la ampliación de la variedad en el closet.

En lo personal, no me considero fome para vestirme. Aunque estoy pasando por una etapa “neutra” donde tengo ganas de comprarme puras cosas beige y de colores suaves que pueda combinar más, Como decía Lorena, mezclo cosas nuevas con cosas de temporadas anteriores, ropa del mall con Patronato, ropa usada, prendas de diseño con algunas hechas o adaptadas especialmente para mí, etc; pero es cierto, cuando salgo a la calle, me cuesta distinguir a cada una de las personas; por su ropa, pareciera que todos fueran iguales. ¿Consideras que te vistes fome?¿Crees que las chilenas en general no se atreven mucho en el vestir?