Para la realeza de Inglaterra las reglas y tradiciones lo son todo. Y aunque éstas se han tenido que adaptar a lo largo de los años hay unas que son tan estrictas que no se permite que desaparezcan.

Recientemente fue un escándalo la visita de Donald Trump al romper todo el protocolo de forma irrespetuosa. Aunque la reina Isabel logró vengarse de la forma más sutil y elegante posible. 

Hubo un presidente que logró ganarse tal respeto y cariño de la Reina que podía saltarse todo el protocolo. El monarca preferido era Nelson Mandela, ni más ni menos.

Ellos lograron crear una amistad tan fuerte que hasta un libro se escribió de ellos:  Good Morning, Mr. Mandela escrito por Zelda la Grang. El escritor fue asistente de Mandela por varios años y logró retratar el cariño que Isabel le tenía a su antiguo jefe.

Así fue cómo rompió el protocolo con la reina Isabel.

«Él saludó”Oh, Elizabeth” y ella respondió “Hola, Nelson”. Creo que era una de las pocas personas que podían llamar a la reina por su nombre sin que ella se molestara, al contrario, parecía gustarle la confianza que tenía (Nelson Mandela)».

Mandela hasta alababa la figura de la Reina

La confianza fue aumentando y hasta Nelson Mandela podía llamar “Lizzie” a la reina.

«La Reina se reunió con Nelson Mandela muchas veces, una de ellas en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) en 1995. En este 2018, la reina se encontró con el actual presidente sudafricano Cyril Ramaphosa. El mandatario dio como regalo a Su Majestad las cartas que ella y Mandela intercambiaron sobre el regreso de Sudáfrica a la Commonwealth».

Solamente Felipe, esposo de la monarca inglesa, lograba llamarla con ese mote cariñoso.

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