Un gran paso para la inclusión acaba de suceder en la región de la India, donde finalmente se ha aceptado en su constitución las relaciones homosexuales, como una práctica que ya no será penada por la ley. Fue en la época de la colonia, que se estableció, que ningún ciudadano podía atentar contra las escrituras que ubicaban al hombre y la mujer como la única figura posible. Lo cierto es que en la última década, cientos de activistas se atrevieron a ponerle rostro a la comunidad LGBTI y lucharon por sus derechos, en muchos casos con un alto precio a pagar, entre prisión y hasta su vida.

Fueron cinco los magistrados que tomaron la Sala del Tribunal Supremo para hacerlo oficial, pronunciando el siguiente decreto:

“Las relaciones sexuales entre adultos homosexuales en privado no constituye una ofensa y cualquier norma que persiga estas prácticas es discriminatoria y una violación de los principios constitucionales. Las relaciones privadas y consensuadas entre adultos del mismo sexo no constituyen una violación del artículo 377 del Código Penal”.

De esta manera se logró un gran avance, entre una de las sociedades más milenarias del mundo, la lucha ha sido interminable para sacar a las personas homosexuales de la marginalidad ya que esto implica que la educación sexual sea reducida y por ende el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, sea mucho más alto en este sector excluido y desatendido.

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