Maternidad

Cría niñas que rompan patrones patriarcales, no que crean que son “el sexo débil”

Es importante y necesario educar niñas que muestren lo fuertes que pueden ser siempre

Desde niñas se nos ha enseñado a que tenemos que ser delicadas y suaves como el pétalo de una rosa; que nuestro mundo tiene que ser de color rosa y que seremos plenas cuando encontremos a un hombre con el cual formar una familia. Quizá parte de la culpa esté en todas esas películas Disney que nos hicieron creer que debemos ser unas «damiselas en peligro», para que el príncipe llegue a nuestro rescate y «vivamos felices por siempre».

Es momento de dejar de romantizar conductas tóxicas que se nos ha enseñado en las películas o nuestras abuelas (e incluso madres)  y que hemos terminado por normalizar.

Los últimos años han sido muy importantes para las mujeres. El feminismo se ha convertido en una conversación de todos los días que no podemos ignorar. Conforme vamos aprendiendo de este, entendemos lo importante que es educar a las nuevas generaciones de niñas para que rompan todos esos patrones machistas y sexistas que tanto han limitado nuestros derechos.

El feminismo se trata de que todos los géneros tengan los mismos derechos y oportunidades. De acuerdo con la organización International Women’s Development Agency, el feminismo trata de «respetar las diversas experiencias, identidades, conocimientos y fortalezas de las mujeres, y esforzarse por empoderar a todas las mujeres para que disfruten plenamente de sus derechos».

 

Así es como puedes criar niñas que rompan patrones patriarcales, no que sigan creyendo que son «el sexo débil»

Que tus elogios no se centren únicamente en la apariencia de tu hija

Las niñas pequeñas son hermosas y adorables. Es un hecho que nadie puede negar pero también es un problema si esa es la única forma en que te refieres a ellas. Está bien que señales lo bonita que se ve pero trata de siempre agregar otros atributos como que es inteligente, amable y fuerte porque una mujer puede ser todo. No permitas que nunca cuestione lo que es capaz de hacer. A medida que crezca, también asegúrate de que sepa que puede hacer cualquier cosa que sus compañeros hombres hacen porque no hay tal cosa como juegos «de niñas» y juegos «de niños»

Enséñale que los cuerpos vienen en diferentes formas y tamaños

Al igual que el punto anterior, trata de no enfocarte sólo en su físico pero sí asegúrate de que entienda que no tiene por qué seguir los patrones impuestos por la sociedad. Los pechos grandes son tan bellos como los pequeños, así como las curvas y las piernas delgadas. El cabello rizado no es mejor ni peor que el lacio y el color de piel no define el valor de ninguna persona.  En un mundo donde hay tanto estereotipos de belleza que nos presionan, es fácil caer en confusiones pero tu labor como madre está en enseñarle a tu hija a romper con eso. Las mujeres venimos en miles de formas, tamaños y colores diferentes. Las niñas ahora deben entender que son hermosas en la piel que tengan.

Está bien decir que no

De hecho, es muy necesario decir no cuando no nos sentimos seguras o cómodas con algo. Y es que seguramente creciste con la idea de que decir «no» significa ser descortés. Aprender a decir que no será una de las cosas más fortalecedoras que harás en tu vida y no hay nada más poderoso que enseñarselo a nuestras niñas. La presión social siempre nos hace aceptar todo, aún cuando vaya en contra de nuestros valores. Aprender a decir que no es la clave para evitar problemas que pueden poner a una niña en riesgo. Puede que tengas que decirlo más de una vez. Puede que tengas que decirlo más fuerte. Pero está bien, y no hay vergüenza en esa pequeña pero poderosa palabra.

No pongas barreras con respecto a su valentía, la independencia y la audacia.

En la sociedad actual, existe un mensaje generalizado de que los niños deben ser fuertes y ruidosos, mientras que las niñas deben ser tranquilas y «buenas». Basta de solapar eso porque es lo que nos ha tenido tan limitadas a lo largo de la historia. Al alentar a las niñas a ser ellas mismas y a abrazar sus «lado salvaje», podemos enseñarles a tener confianza. Y si las mujeres siempre hemos tenido tantas reglas que seguir, también estaría bueno que los niños sean criados para ser corteses, empáticos y sobretodo participativos en las tareas «de mujeres». No trates de cambiar la personalidad de tu hija si ves que tiene patrones «de niño». Si juega con carritos en vez de con muñecas, ¡está bien!. No detengas su curiosidad natural y su deseo de valentía, la independencia y la audacia.

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