"La Fresa" abre su corazón y nos habla de su etapa de mamá "cool"

Ella es amante del orden, negocia con sus hijos por su buen comportamiento, los hace parte de sus clases de baile y conoce todos sus secretos y berrinches. Así es ser mamá, según Andrea Ortiz.

La Fresita, como conocemos a Andrea Ortiz, quien se ha destacado por su papel como presentadora de televisión y radio, también como jurado del reality Yo Me Llamo, hoy en día es una bailarina experta del Twerk, con un gran número de seguidoras y alumnas. Pero más allá de sus roles profesionales está La Fresita mamá, quien nos abrió su corazón para contarnos sobre cómo es vivir la maternidad junto a sus dos hijos, Nicolás, de 14 años y Daron, de cuatro.

 

Ella confiesa que es una mamá real, con muchos errores y grandes aciertos.

Mientras ve uno de los tatuajes de sus brazos muestra el retrato de Nico, su hijo mayor, cuyo rostro está plasmado en el lienzo de la piel de su madre con una mirada muy vibrante, que resalta sobre los otros tatuajes de su cuerpo.

La mirada de Andrea persigue cada detalle de este, que tiene un valor único por el significado que atesora, y es como regresar en el tiempo para recordar cuando fue madre por primera vez.

“Nicolás es mi mayor maestro, con él en mis brazos aprendí a ser madre, a curar los miedos que tenía porque éramos guagua con guagua. Yo tenía apenas 19 años y no estaba preparada, pero sentir sus latidos, su delicada piel y esas primeras sonrisas de complicidad me inauguraron en este reto llamado ser mamá”, cuenta.
Para ella no fue nada fácil la etapa de la maternidad porque siendo tan joven se sentía inmadura e inexperta para criar y educar a un niño. Revela que cometió muchos errores, pero con el tiempo fue conociendo este maravilloso mundo.

Con la llegada de Daron a su vida, hace cuatro años, dice que está reivindicando ese capítulo pasado y con una versión más madura. Ellos son su todo y lo que más le agrada de ser mamá es amar y sentirse amada.

“El Nico ya creció y está en esa edad que te toca lidiar con un adolescente mutante por la carga emocional que vivimos todos en la adolescencia. Él sabe que yo soy su pana para unas cosas, pero para otras, soy su mamá. Mis consejos nunca le faltan y sigo aprendiendo día a día de cada uno”, dice muy emocionada.

El pequeño Daron ya aprendió a negociar con ella. ¿Recuerdan cuando mamá nos premiaba por nuestro buen comportamiento con los dulces o juguetes favoritos? Bueno, es así como funciona, al estilo del sistema de recompensas.

 

El niño de cuatro años, lleva el nombre del guitarrista emblemático y predilecto de su madre, Daron Malakian de System of a Down. Incluso ella maneja su nickname como Fresa Malakian en honor al artista.

“Con mi segundo hijo aún sigo conociendo y recordando de esa época de las travesuras, los juegos, los cuentos inventados para dormir y soñar juntos. Este enanito es mi compañero fiel, está conmigo en todas partes, incluso en mis clases de baile y es hermoso disfrutarlo cerca mío”, detalla La Fresita.

Ella destaca que hay que dar a los hijos el tiempo de calidad en el que compartes sus secretos del cole, las hazañas de la guardería, cuando te toca fingir que eres su caballito de batallas, o mientras estás enseñando otra vez la tabla de 9. Todo eso y más es ser mamá.

Algo que pone en un altar es el don de la paciencia, virtud de la que carecía y de la que se ha ido haciendo amiga íntima. “Dios me ha permitido vivir estas experiencias para trabajar en ello. Mi carácter es fuerte, pero tenemos que entender que nuestros hijos nacen sin mala intención. Todos somos cómplices de las travesuras. Los vemos muy lindos, pero sabemos que son unos pequeños terremotos en potencia”, profundiza y rememora una anécdota cuando Daron se empapó la cabeza de gel por ver a su hermano Nico. “Me tocó mandarle con esa cabecita tiesa a la guardería porque ya no tenía tiempo para solucionar esa diablura”, recuerda.

El tener un emprendimiento propio con sus clases de baile le ha permitido organizar su tiempo para compartir con sus hijos. En las mañanas también se dedica a su programa de radio mientras ellos están en el colegio y la guardería. Por las tardes, Daron la acompaña a las clases que imparte.

 

Un apoyo muy importante

Además, un pilar muy importante en esta historia es la abuelita de Andrea, quien la crió a ella y la ayuda cuando puede con sus pequeños. No habíamos visto una mujer tan paciente como ella, pues nos esperó dos horas mientras hacíamos la producción de fotos.

 

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Una publicación compartida de FRESA® (@fresamalakian) el 6 May, 2018 a las 5:43 PDT

Antes de despedirnos, La Fresita nos contó que está enamorada. Su novio la ha sabido apoyar con sus hijos, así como en sus proyectos personales. Dice que le gusta cocinar a sus hombrecitos en el calor de su hogar y que es amante del orden. Muy pronto hablaremos de sus clases de Twerk porque recalca que una hora diaria de este baile ayuda a quemar cientos de calorías y revela a qué se debe su figura esbelta. Es por ello que inspira a otras mujeres.