Carta a ti mamá que sufres depresión postparto

Cuidar a un hijo puede ser un peso muy grande que no esperabas.

Sé que tienes un gran peso sobre los hombros. Que, aunque tu bebé pesa casi tres kilos, la responsabilidad de su cuidado se siente como tres toneladas. Sé que estás cansada, que te sientes sola, que mucha gente no comprende.

El mundo espera que te sientas rebozante de felicidad, que sonrías mientras das pecho todo el día y duermes media hora por noche. Que recibas a amigos y familiares con los brazos abiertos cuando todo lo que deseas es descansar, del esfuerzo físico pero también del emocional.

Sé que la vida no es como la imaginabas antes de quedar embarazada. Que el dolor te ciega, que ves pasar los días por la ventana, uno tras otro, como si fueran infinitos.

Cuando llevabas al bebé en el vientre, toda la atención se volcaba en ti: la gente te cuidaba, te ofrecía el asiento, te sonreía. Ahora que nació, la sociedad espera que sepas hacerlo todo. Que no te quiebres, que no descanses, que no salgas en 40 días o más. Ahora que más lo necesitas, no sientes el cuidado de nadie: eres tú la única en este mundo. Sólo tú y ese bebé al que amas, pero del que a veces quisieras huir.

Querida mamá con depresión postparto:

Entiendo cómo te sientes. Y aunque parezca que estás completamente sola y que el mundo no comprende, yo lo hago. Aunque temas contarle a alguien lo que sientes, no hay nada que temer. Siempre hay alguien que lo entiende. Muchas mujeres lo hacemos.

Busca a tu tribu, ese grupo de mujeres amigas que te sostendrán cuando te caigas y con quienes podrás tomar café y platicar con los críos pegados al pecho.

Sé que da miedo pedir ayuda. Sé que temes a lo que los demás piensen. ¡A las madres nos juzgan tan duro! Pero no importa lo que nadie piense, nadie. Ni tu suegra, ni tu mamá, ni tu cuñada, ni los tíos bienintencionados que jamás han cuidado de un niño, ni la gente que comenta en Facebook. Importas tú, e importas muchísimo.

Habla con el doctor. Habla con un terapeuta. Habla todo lo que quieras y llora todo lo que tengas que llorar. Cuida tu cuerpo, aliméntalo bien, ponle ropa limpia y suave y descansa cuanto puedas. Mira las películas que te gustan, lee esos libros que habías pospuesto a falta de tiempo, ponte al bebé en un fular y salgan a caminar y a tomar aire fresco.

Querida mamá con depresión postparto: sé cómo te sientes porque yo lo viví también. Y aunque te sientas como la única mujer del mundo en esa situación, es más común de lo que crees. Estamos aquí. Eres increíble, eres fuerte, eres muy importante. Y, aunque no te conozca, te abrazo a la distancia.

Si quieres más información sobre crianza, visita el sitio Naran Xadul.

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