Las 9 cosas que cambian en tus senos cuando te embarazas

Tranquila que todo vale la pena

Un bebé puede ser una bendición para muchas mujeres que viven el embarazo como la mejor etapa de sus vidas. Pero claro, una debe estar más que mentalizada para pasar los nueve meses más intensos de la vida, ya que llegan cargados de tantos cambios que transforman el cuerpo a corto y largo plazo.

Y es que desde el comienzo, las hormonas enloquecen al cuerpo y lo preparan para albergar al bebé y cuidarlo tras su nacimiento. Los que quizá sufren mayores cambios son los senos ya que serán los encargados de alimentar al bebé durante sus primeros meses de vida. Tranquila, todo vale la pena pero por si tienes dudas, aquí te dejamos una lista de lolo que vendrá para tus tetas.

Se hacen grandes

Tu vientre no es lo único que se expande durante tu embarazo. Desde el comienzo, la cantidad de tejido graso y el flujo de sangre a los senos aumenta para ayudar a que los conductos de la leche y las glándulas mamarias crezcan. Apenas seis semanas después del embarazo, muchos senos de las mujeres crecen un tamaño de copa completo o más.

Se ponen pesados

Con todo ese flujo sanguíneo aumentado y tejido glandular expandido, tus senos comienzan a hincharse. Estos comienzan a retener líquidos, que es un efecto secundario del aumento de la progesterona y el estrógeno. Para el noveno mes de su embarazo, la mujer promedio ha ganado dos libras solo en sus senos.

Duelen

Una gran desventaja es que los senos se vuelven cada vez más sensibles, lo cual puede ser bastante molesto. Toda esa sangre, tejido inflamado y retención de líquidos pueden dejar tu pecho dolorido. De hecho, los senos adoloridos esto es uno de los primeros signos de embarazo.

Se vuelven venosos

Es probable que comiences a observar un "mapa" de ríos azules serpenteando a lo largo de tus tetas lo cual se vuelve más notorio a medida que avanza el embarazo. No te asustes si de prontos ves más marcadas tus venas por debajo de la piel ya que se trata de una dilatación normal para acomodar el aumento del flujo sanguíneo.

Tus pezones sobresalen

De pronto tus pezones se convertirán en el centro de atracción de tus senos ya que irán creciendo y definiéndose más, a menudo que avanza el embarazo. Además, la areola se volverá más grande y más oscura como resultado de los altos niveles de estrógeno. Las glándulas de Montgomery (esos pequeños bultos que salpican la areola) comienzan a agrandarse y producen una sustancia aceitosa que protege tus pezones y areolas de agrietarse o secarse durante esta "transformación".

Podrían tener fugas

En el segundo o tercer trimestre, es posible que notes algo de grasa dorada en tus pezones. Ese es el calostro, la leche que una mujer produce a la mitad del embarazo y durante los primeros días después de que da a luz. Este fluido espeso y concentrado también puede simplemente secarse y formar costra en los pezones sin mucha humedad. Aún así, algunas mujeres pueden descubrir que sus senos chorrean o pierden leche. Muchos expertos sugieren el uso de almohadillas de lactancia si sientes que tus tetas están demasiado húmedas.

Aparecen estrías

Todo ese agrandamiento e hinchazón lleva a que la piel de su pecho se estire, y eso, desafortunadamente, puede conducir a estrías. A medida que la piel se estira, tus senos también podrían comenzar a picar. Calma la picazón y mantenga flexible la piel de tus senos aplicando un humectante después de la ducha y antes de acostarte.

Necesitan tu apoyo

Tus tetas nunca han necesitado tanto amor como cuando estás embarazada. Invierte en un sostén de apoyo, que es crucial para aliviar el nuevo peso de tus senos y apoyar tu espalda. Busca uno con una banda gruesa (¡sin aros!) debajo de las copas, correas anchas para los hombros y un cierre ajustable. Opta por sujetadores de algodón sobre los sintéticos; son más cómodos porque permiten que la piel respire. Y no olvides mantenerlos apoyados por la noche. Un sujetador deportivo de algodón, un sostén de maternidad o un sostén de embarazo puede hacer que te sientas más cómoda al dormir.

Cambiarán para siempre

Después de destetar, tus pezones volverán a su color normal y tus senos volverán aproximadamente a su tamaño anterior al embarazo. Pero debido a que la piel se ha estirado, es probable que quede un poco flácida y que las estrías permanezcan por más tiempo (o para siempre). Pero en lugar de angustiarte, abraza tu nuevo cuerpo: es la verdadera marca de la maternidad.

 

LEER MÁS

TE RECOMENDAMOS EN VIDEO